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Publicado el: 14-Septiembre-2009
Carnitas. Michael Moore, el documentalista consentido de los gringos bienpensantes, triunfó de nueva cuenta en Venecia, ahora con un producto titulado “Capitalismo: una historia de amor”, donde narra a su manera este año de depresión económica, más terrible que los ocho de represión política ejercida por George W. Bush (al menos sobre la inflada humanidad de este gordo feliz). Sus cálculos, una vez más, fueron correctos: contando una historia de depauperación, Moore saldrá de pobre, si es que alguna vez lo ha sido. Mientras que millares de empresarios norteamericanos terminarán este año en la quiebra, Michael llegará bogante a las Navidades.
Comieron Carstens y Moore unas carnitas de puerco, en un duelo cuerpo a cuerpo que enfrentó al Norte y el Sur.
Olores. Cada madrugada tiene un olor particular: a veces huele a pólvora, otras a mariscos, otras a ginebra, otras a clara de huevo, otras a tinta recién impresa. Alternativa. “Perdiendo el tiempo con Ciro”: así debiera llamarse esa columna.
Es bueno saberlo. Crescencio Portales es el candidato del Partido Socialdemócrata —en caso de que exista todavía dicha agrupación política— a la alcadía de Múzquiz.
Distracciones históricas. Durante varios siglos, los chinos emplearon los caballos para arrastrar carros, pero nunca se les ocurrió montarlos. Eran un medio de transporte, pero no un arma de guerra.
De manera semejante, los nahuas conocieron la rueda, pero sólo la emplearon en la confección de juguetes, y nunca le dieron uso como medio de tracción ni como elemento para la fabricación de vehículos de guerra. Hay razas y pueblos que pecan de distraídos.
Persistencia. “Y si no nos morimos, que nos entierren”: posdata de Francisco de Goya en una carta a su amigo Joaquín Ferrer (tal vez antepasado del publicista y empresario hispanomexicano, otro, sí, especialista en el Quijote, de ese apellido).
¡Hasta el próximo viernes!