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Diario de un nihilista

Publicado el: 31-Agosto-2009

Zombies o clones. Con Caster Semenya, la corredora sudafricana, sucede algo similar que con la sonorense Ana Gabriela Guevara: no importa si son hombre o mujer, solamente que corran, que lo hagan a velocidad sobrehumana, y que batan semestralmente sus propios récords. Por lo demás, el abuso de los esteroides y de los estimulantes químicos en el ámbito del deporte ha conseguido, con el tiempo, volver al deportista un ser andrógino, aerodinámico, funcional.

Reducirlo a una especie de máquina en cuyo alrededor se organiza el espectáculo deportivo. No le extrañe a usted que, con el tiempo, los empresarios de este medio, asistidos por algún científico loco, tengan la ocurrencia de clonar un caballo de carreras, un toro de lidia o un gallo de pelea que hayan hecho historia en el hipódromo, la plaza o el redondel. Hasta ahora se habían limitado a cruzarlos para asegurar una progenie igual de fina y exitosa. Pero la ciencia no tiene límites, sobre todo cuando se la practica de manera clandestina.

Lo único que detiene, quizá, a los capos del espectáculo —permitidme que emplee el narcoespañol, único dialecto ajustado a las circunstancias de este principio de siglo— es el hecho, no comprobado pero absolutamente seguro, de que la gente se cansa de admirar a los mismos ídolos. Si hoy por hoy existieran clones de Muhammed Alí o de Julio César Chávez, el público cautivo abandonaría su afición por el boxeo y se pondría a ver peleas de perros…

Saludo. Ojalá Jesús Torres, el Charles Atlas de la justicia coahuilense, actúe prestamente en Ramos. Cícero, la mala suerte no llega siempre en invierno: récele a la Santa Muerte y encomiéndese al Eterno.

Lo que el aire al narco. Juárez es la ciudad más violenta del mundo, seguida de Caracas y Nueva Orleáns —Bagdad ocupa un lejano sexto lugar— según estimaciones del Consejo Ciudadano para la Seguridad Pública, una de esas organizaciones civiles que, como dice el presidente Calderón, se dedican a hablar mal de México y a propalar esas habladas en foros internacionales.

(De hecho, los españoles piensan que Ciudad Juárez es una especie de siniestro burdel donde corre por las calles la droga y la sangre, y se escandalizan cuando miran ese nombre en la prensa, olvidándose durante unos segundos de la oligofrénica violencia que suele desatar de cuando en cuando ETA en la propia España). Aunque el ranking pueda ser tramposo o exagerado, no cabe duda que hay días en que el enclave fronterizo semeja un set para películas de guerra de Hollywood, mientras que en el mismo lapso Bagdad aparece como una plazuela para enamorados.

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Abraxas

Por: Alfredo García Valdés
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