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Democracia: no es sólo cuestión de votar

Publicado el: 03-Julio-2009

Uno de los errores que suelen cometerse con más frecuencia al abordar la discusión en torno al modelo de organización social que hemos elegido es el de creer que la democracia se limita al ejercicio del voto y a través de éste, a elegir periódicamente a quienes deben ejercer el poder público.

A partir de esta concepción equivocada, se ha insistido por largo tiempo en consolidar un sistema electoral orientado casi exclusivamente a garantizar que las elecciones sean limpias y confiables.

Por ello justamente es que las elecciones son tan caras en México y por ello también es que existe tanto desencanto con la democracia.

Y no es que garantizar la realización de elecciones periódicas, limpias y legales no sea importante. Por supuesto lo es y constituye uno de los elementos indispensables para abandonar los modelos autoritarios e ingresar al territorio de la llamada normalidad democrática.


El problema es que la realización de procesos electorales de los cuales surjan representantes populares con legitimidad frente a la sociedad no es un fin en sí mismo, sino una herramienta para construir una sociedad cuyos miembros puedan acceder al pleno disfrute de sus derechos.
Esa parte es justamente la que no está satisfaciendo actualmente la democracia mexicana.
Porque a la par de la probada eficacia con la cual funciona la democracia electoral, el ejercicio del poder público mantiene prácticamente intactos los vicios que lo caracterizaron durante la época en la cual las elecciones eran una simulación.

En otras palabras, gracias a los avances logrados en la organización comicial hoy tenemos autoridades legitimadas frente a sus representados, pero que en lo fundamental siguen comportándose en la misma forma que sus antecesores quienes llegaban al cargo por la vía del “dedazo”.

Por ello, resulta indispensable que los ciudadanos asumamos una posición distinta frente al ejercicio del poder público y nos convirtamos en individuos exigentes con quienes solicitan nuestro apoyo para convertirse en autoridad.
Resulta indispensable que los ciudadanos asumamos una posición distinta frente al concepto democracia y entendamos que no basta con acudir a las urnas regularmente para considerar que vivimos en una sociedad democrática.

Elegir libremente no basta, si quienes llegan al poder por la vía del voto ejercen el poder de espaldas a sus representados e ignoran sistemáticamente las demandas más importantes de quienes pagamos su salario.

Es menester por ello, cumplir con nuestro deber cívico de acudir a las urnas este domingo a expresar nuestra opinión, cualquiera que sea ésta, pero a partir de ese momento convertirnos también en celosos vigilantes de quienes habrán de resultar electos y recibirán con nuestro voto un mandato al cual deben ajustarse.

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Editorial

Por: Vanguardia
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