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Conchello, profeta del desastre

Publicado el: 13-Septiembre-2009

José Ángel Conchello Dávila, extinto político regiomontano, fue presidente nacional del PAN en 1972, el octavo en la lista de sus dirigentes. Catalogado como “ave de tempestades”, Conchello fue superior en genio y figura a muchos otros líderes panistas, muy por encima de Germán Martínez Cázares y el desabrido César Nava, ya que a diferencia de estos monaguillos de escuela confesional, Conchello es ejemplo de superación personal, que ascendió de humilde bolero y voceador en su niñez, a notable abogado, maestro universitario, diputado en tres ocasiones, asambleísta, senador y líder nacional de su partido.

Y vaya que fue combativo el tal Conchello, pues para llegar a la presidencia del PAN, tuvo que vencer a Diego Fernández de Cevallos, para luego confrontarse a Efraín González Morfín, el sucesor en la presidencia panista, motivo por el cual en 1976, dicho partido no presentó candidato contra José López Portillo. Asimismo, Conchello se enfrentó a don Luis H. Álvarez, a Ernesto Ruffo y a Luis Felipe Bravo Mena. De igual modo, fue parte del motivo por el que don Luis Calderón Vega, padre del Presidente, dimitiera de las filas de Acción Nacional.

Fuera de Acción Nacional, José Ángel Conchello fue acérrimo enemigo del régimen priísta, especialmente de don Alfonso Martínez Domínguez, a quien le disputó la gubernatura de Nuevo León.

Y fue precisamente durante esa campaña electoral, en 1980, que José Ángel Conchello dictó una conferencia en la Universidad de Nuevo León, donde emitió sus profecías catastróficas para este país, un vaticinio horrendo para el futuro de México, conferencia que tituló, “La pesadilla del siglo XXI”.

“Supongamos —les dijo a los estudiantes— que estamos en el siglo 21 y que salimos a la calle, ¿Qué es lo que vemos?”, y entonces, el propio Conchello empieza a plantear el panorama del desastre:

“Lo que vemos es un México donde 10 millones de habitantes viven bien y el resto de la población vive en la miseria, bajo el yugo de tres grandes poderes que dominan al país: el poder corporativo, el poder gubernativo y el poder sindical. Debajo de ellos, el pueblo desamparado, presa del desempleo, la escasez, la carestía y la burocracia”.

“Vemos asimismo, un país donde el gobierno promete crear 800 mil nuevos empleos sin poder cumplir dicha promesa y donde el gobierno pretende ayudar a los pobres creando nuevos impuestos, lo que hace más grave el déficit y la carestía”.

“Un país donde Pemex destruye la tierra, quema el gas y envenena ríos y mares; todo ello sustentado por una prensa sumisa, que repite los lemas que el gobierno le dicta, donde la mayoría de los mexicanos vive bajo el peso de la corrupción, sufriendo abusos y sin tribunales justos. Un país donde acontece un gran holocausto de sangre y fuego; una nación convertida en Estado gendarme, en el Estado bayoneta”.

Exactamente lo que hoy está pasando en México, porque desgraciadamente, esos vaticinios de hace 30 años se han cumplido, el PAN, convertido en gobierno, ha hecho realidad los augurios de José Ángel Conchello Dávila, el ave de las tempestades azules, el de cuna humilde y destino elitista, feroz anticomunista, fascista enemigo de Salvador Allende, el único panista que se opuso al TLC, el que abandonó a los “Foristas” a su suerte, el mismo que murió en un accidente carretero en 1998. Polémico opositor, controvertido personaje.

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Reflexiones

Por: Juan Alfredo Reyes Ramos
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