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Amuletos y fe

Publicado el: 24-Septiembre-2009

El “Partido de la Sacristía Azul” (el PAN, pues) nomás no aprende de sus derrotas. El PAN nada más no aprende de las derrotas y puñetazos que con singular alegría le inflige una y otra vez el PRI del clan Moreira. Sin imaginación, trabajo, orden, disciplina y mucho menos inteligencia, candidatos, directivos y militantes del PAN están entregados… ¡a la fe y a los amuletos!

Cuando el ciudadano común y corriente no confía en sus leyes, códigos, tribunales ni en los funcionarios y en ese orden legal al cual todos estamos sujetos, apela al orden divino. Es decir, empieza a depositar su vida en la magia y fe católica que a todo mundo está enloqueciendo (el secuestrador del avión, Jesús Flores Pereyra y ahora el lunático llamado Luis Felipe Hernández, quien abrió fuego en un atestado vagón del metro capitalino), apela a amuletos, afiches y supercherías y apela a que se restablezca un orden ciudadano y social por medio de la divina providencia.

Voy más allá, el viejo sabio Antonio Usabiaga Guevara, desde su púlpito del Templo de Fátima y en sus clases de Teología en el ISER, una y otra vez con voz de trueno, trataba de enseñar lo que a los católicos les entra por una oreja y les sale por la otra: Dios y el maestro Jesucristo no están en la imagen de cerámica o madera de éste (un Cristo negro o blanco), Dios no es un menú (la ingrata e infausta costumbre de comer sólo yerbas en Semana Santa), Dios no es una obra de teatro ni película de Hollywood (¿a quién preferir de James Caviezel o a Willem Dafoe?) y un aforismo mordaz e irónico que nos retrata de cuerpo entero y que el viejo sabio de Usabiaga repetía hasta el hartazgo: no pongan rosario alguno colgando a su coche en el retrovisor… el carro no sabe rezar.

Los anteriores y torpes comentarios vienen a mi escasa materia gris por un motivo que he visto en estos días de campañas políticas: el PAN quiere ganar los puestos de elección popular en disputa vía… ¡amuletos y fe! Es decir, como no creen en la justicia ni leyes de los hombres que sancionarán las elecciones en Coahuila (pronto me ocuparé de Leopoldo Lara Escalante, consejero presidente del IEPC, árbitro de la elección, quien suele ofrecer viandas votivas de chicharrón en salsa roja a su señor Rubén Moreira), están entregados a la superchería religiosa de más fuerte tufo mágico que se pueda imaginar en este siglo 21, supuestamente un siglo de avanzada y pensamiento científico.

Esquina-bajan

¿Alguien recuerda que en los inicios de las pasadas elecciones para diputados locales, el panista Narciso Espinoza encabezó su primer acto de precampaña con una misa en una iglesia del norte de la ciudad? No más desatrampado y mágico es el inicio del candidato del PAN a la Alcaldía de Saltillo, el lengua larga de Óscar Mohamar, quien lleva como “amuleto” los tenis con los cuales ganó su elección como diputado federal. Patético.

Si el desquiciado entrenador Ricardo Lavolpe tenía una corbata “ganadora” al frente de la Selección Mexicana Infantil de Futbol Soccer, los religiosos de Óscar Mohamar y ahora su jefe, César Nava, tienen también su afiche, su amuleto, su estampita poderosa, su relicario colgado: para el primero son sus “tenis”; para el segundo y en entrevista con el reportero Edgar González, dijo en exclusiva para VANGUARDIA que su amuleto son sus “zapatos” (21 de septiembre).

Al paso que vamos y en el muy remoto caso de que “El Muñeco” Óscar Mohamar le gane a Jericó Abramo Masso (situación imposible) la elección, imagínese el lector cómo estaría la Presidencia de mi pueblo: veladoras por aquí, santos de cabeza por allá y en medio, como un Dios y en un altar privilegiado, los tenis-amuleto del candidato panista.

Letras minúsculas

¡Cuánta falta le hace a esta ciudad plagada de ignorantes, el pregón de fuego y la voz crítica del maestro, el viejo sabio don Antonio Usabiaga!

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Contraesquina

Por: Jesús R. Cedillo
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