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Publicado el: 05-Marzo-2009
La economía no puede ser una máquina que se arregle moviendo unos pocos engranes, como ahora se pretende regulando el gasto público en EU, y el de la tasa de interés en el resto del mundo. La economía es un sistema espontáneo de millones de acciones humanas.
Y por eso, no tiene la lógica de una máquina, sino la lógica humana. Por eso las cosas que resultan atractivas en primera instancia, suelen ser equivocadas. La economía tiene su propia lógica y eso tienen consecuencias: las de necesitar ver más allá del efecto inicial de las decisiones de gobierno.
Un ejemplo muy clásico es el de la legislación laboral mexicana. Ella persigue proteger al trabajador contratado, con, por ejemplo, una alta indemnización por despido. Logra su objetivo, de lo que no hay duda. Pero lastima sin pensarlo al trabajador no contratado. Lo hace porque eleva el precio del trabajo.
La lógica inicial de protección es cierta, pero el efecto secundario es terrible: desempleo crónico. En la lógica diaria, el ahorro es una virtud que permite mejorar la vida de las personas. El ahorro es un medio para enfrentar gastos extraordinarios futuros, inversión en negocios. Ahorrar es bueno.
Pero hay una lógica pervertida que dice que ahorrar es malo, muy malo. Quienes esto afirman, piensan que el ahorro es un retiro de dinero que podría dedicarse al consumo, es decir, el ahorro significa una disminución de la demanda y por eso daña a la economía y a la creación de empleos.
No importa que eso sea un absurdo, demasiadas personas lo creen y sobre eso actúan afirmando cosas como, “Si ahorrar resulta buena idea para una persona, uno pensaría que igualmente lo es para una sociedad, pero esto no es correcto. El ahorro no es tan buena idea como uno se imagina, porque ahorrar significa retirar dinero de la economía”.
No tiene sentido: afirma que lo que es bueno hacer en lo familiar es malo que lo hagan todos. Es como decir, es bueno que las familias tengan casa, pero es malo que en la sociedad todos tengan casa. Lo que es bueno para una persona, no puede ser malo para dos, o tres, o muchos miles más.
Se ha condicionado esa aseveración absurda, diciendo que “Sólo si ese dinero regresa a través de inversión productiva, el ahorro ayuda, pero no es común que así sea. En muchas ocasiones, el ahorro acaba financiando la deuda del gobierno, o peor, se convierte en fuga de capitales, y la economía pierde”.
Allí hay una verdad nada más. El ahorro suele convertirse en inversión propia o ajena, y en gasto personal futuro. Un abono en una cuenta de ahorros se convierte en créditos, es decir en desembolsos de otros, lo que significa demanda también. De otros, pero demanda al fin. Es falso que el ahorro equivalga a un retiro de dinero del sistema. El dinero sigue dentro de la economía.
Dice que es malo que el dinero se vaya a prestamos gubernamentales. Es decir, es malo que la persona que decide ahorrar en esos medios gane interés que ella considera de beneficio. Desde luego, los préstamos al gobierno ponen presión en la tasa de interés y sería preferible que existieran en montos escasos, pero no son malos en sí mismos.
Argumentar que no conviene que en la sociedad se ahorre porque se puede tener una fuga de capitales es una idea alocada. Una fuga de capitales no es provocada por el ahorro, sino por otros factores que serían los que deben verse. Prohibir el ahorro para evitar fuga de capitales es como prohibir el combustible de aviones para no tener accidentes aéreos. Se llegarían a prohibir viajes al extranjero e importaciones, porque eso es salida de dinero.
Todo el tema bien vale una segunda opinión. Lo vale para señalar que lo que es el resultado de las decisiones humanas, como lo es la economía, un proceso espontáneo de intercambios voluntarios, requiere de una lógica que no es la aparente y simple.
No es lógico decir que el ahorro es bueno para las familias y al mismo tiempo malo para la sociedad porque ese ahorro puede irse a otras partes. No es lógico proteger al trabajador contratado y lastimar al desempleado. La economía no es un motor que pueda manejarse con unos pocos controles. Es contraproducente aventar afirmaciones gratuitas y sin lógica, que no vean las consecuencias de largo plazo y en su totalidad de lo que dicen.
eduardo@contrapeso.info