El Centro de Investigación y Docencia Económica (CIDE) presentó este mes su “Índice de Competitividad...
El Centro de Investigación y Docencia Económica (CIDE) presentó este mes su “Índice de Competitividad de las Ciudades Mexicanas 2007”. El simple hecho de que se mida la competitividad de las ciudades y no de las empresas refleja un reconocimiento del importante papel que juega el ambiente urbano en la generación de crecimiento económico. A pesar de las predicciones de los futurólogos, las empresas no flotan en el ciberespacio. Para triunfar, necesitan del capital humano, infraestructura y ambiente propicio para la innovación que ofrecen las ciudades. En la era de la información, las ciudades actúan como nodos en una red global, facilitando u obstaculizando la productividad de las empresas.
El índice del CIDE (disponible en mi blog) ofrece una herramienta de fácil interpretación para medir cómo vamos. El área metropolitana de Saltillo obtuvo el noveno lugar entre 60 ciudades analizadas. Este resultado no es malo, pero hay que destacar que caímos cuatro lugares respecto de la evaluación recibida en la edición anterior del reporte, publicada en 2003. Dado que un noveno lugar no es tan sexy como el título de “mejor ciudad para vivir” que otorgó en 2005 a Saltillo la Revista Inversionista, es difícil que el reporte del CIDE sea retomado por la maquinaria de comunicación social del Gobierno. Es una lástima que no se hable del tema, pues este estudio representa una oportunidad importante para iniciar una reflexión autocrítica.
El índice de competitividad del CIDE se calcula promediando cuatro componentes muy diferentes entre sí. Saltillo es de las ciudades mejor evaluadas del país en los componentes económico y socio-demográfico, pero según los evaluadores tiene poco de qué presumir en los aspectos institucional y urbano ambiental.
Nuestra calificación global, un resultado sin pena ni gloria, es producto de que ponemos todos los huevos en la misma canasta. Como cualquier niño de primaria sabe bien, no importa que saquemos 10 en Matemáticas si reprobamos en Geografía.
El componente económico mide el dinamismo productivo de la ciudad, usando indicadores como el grado de especialización de la industria y la producción bruta per cápita. Aquí, Saltillo mantiene en 2007 su calificación de 2003: el primer lugar de todo el país. Pero no todo es miel sobre hojuelas. Reprobamos claramente el componente institucional, que evalúa aspectos como la calidad del catastro, planeación urbana, transparencia y capacidad financiera del municipio. Triste historia, en este rubro Saltillo se ubica ¡en el lugar 53 de 60!
Un contraste similar se observa al comparar las calificaciones recibidas en las otras dos “materias” que integran el índice del CIDE.
Al evaluar el aspecto sociodemográfico, utilizando indicadores tales como el grado de marginación y desarrollo humano de la población, el CIDE distingue a Saltillo con la quinta posición nacional. Sin embargo, nuestro lado oscuro emerge cuando se evalúa la calidad de la infraestructura y de los servicios ofrecidos en la ciudad. Alguna deficiencia seria detectaron los evaluadores, pues en este rubro Saltillo cae hasta el nada distinguido lugar 22.
En resumen: aprobamos Matemáticas, pero reprobamos Geografía. Desgraciadamente, lo que cuenta al final es el promedio. Sin duda Saltillo muestra aspectos competitivos que nos colocan a la vanguardia y que muchas ciudades envidiarían. Un ejemplo es la calidad de nuestra mano de obra y el grado de especialización de nuestra industria. Sin embargo, los contrastes hechos evidentes en la evaluación del CIDE muestran claramente de cuál pata cojeamos: instituciones sólidas y servicios de calidad para la vida diaria. Ambos aspectos son responsabilidad directa del Gobierno. Si nuestras autoridades quieren de verdad hacer de Saltillo la ciudad más competitiva de México, tienen que ponerse las pilas.
Estoy seguro de que no veremos ningún espectacular en las calles anunciando que “somos la novena ciudad más competitiva de México”. La razón es clara: tras leer a detalle el reporte del CIDE, los funcionarios del Gobierno saben que no tienen cara para presumir.
onesimo@mit.edu
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