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Publicado el: 14-Septiembre-2009
“El periodismo, cuando se hace mal, es el peor enemigo de la sociedad”. La sentencia lapidaria es del ibérico Iñaki Gabilondo, periodista de la vieja guardia, el cual vio el nacimiento de ETA en España y la muerte del dictador Francisco Franco.
El periodista tiene una función: informar. De aquí entonces que las noticias pueden ser benévolas o terribles, pero hay que hacerlo. El periodista —agrego de mi triste cosecha— tiene que estar siempre de un lado: por lo general y en el 99.9 por ciento de los casos, del lado de los débiles, de los desprotegidos; darles voz precisamente a aquellos que no tienen voz. Defender al ciudadano de los abusos del poder oficial, económico y corporativo. Y ahora, defenderlo de las mafias y crimen organizado que van en aumento. Este es nuestro papel, este y no otro es nuestro reto cotidiano.
Perdón, estimado lector, pero lamento siempre ser el prietito en el arroz, lamento ser el aguafiestas, el invitado incómodo a la fiesta inmaculada del poder burocrático en turno. Si usted quiere leer un mundo color de rosa, favor de cambiar de columnista y de periódico. Este no es el periódico de la gente. Y claro, quien esto escribe no puede hablar de la “independencia” y de los colores ya ajados y desteñidos de una patria que se cae a pedazos; este amargado columnista no puede hablar del último amor lésbico de Megan Fox, del efímero triunfo de los Saraperos o bien, del matrimonio de papel entre Archie y Verónica, no.
Este columnista les hablará, una vez más, de aquello que se musita en las reuniones de café, en la fila de las tortillas o en la fila del supermercado; le hablaré de eso que usted y a mí nos afecta: la inseguridad, el robo a mano armada diario, el robo a casas habitación: le hablaré de las ejecuciones en masa, del polvorín en que se ha convertido la otrora somnolienta vecina ciudad de Ramos Arizpe (gobernada por un panista, Flavio Aguirre, quien a decir de HMV, ya tiene un lugar en el organigrama del Gobierno estatal. ¡El horror!), le hablaré de que al día de hoy ya nadie puede despedir con tranquilidad a sus muertos en un panteón… si no tienen permiso del crimen organizado. Este es el México de hoy. Este es el México real que los periodistas tenemos que dejar por escrito. Así de sencillo.
Justo cuando el Presidente de México, Felipe Calderón Hinojosa, presentaba su mensaje con motivo de su tercer año de gestiones al frente de la nación y justo cuando en Monterrey empezaba la 27ava. Reunión de Gobernadores Fronterizos de México y USA… el país ardía.
Esquina-bajan
Justo cuando el Gobernador de Chihuahua estaba en la Reunión de Gobernadores Fronterizos, en Ciudad Juárez, su feudo, un comando armado entró a un centro de rehabilitación para adictos. Formó en fila india a 23 jóvenes que trataban de rehabilitarse. Sin piedad, sin dolor ni rencor, los fusilaron a todos. Como si estuviéramos en Irak o Afganistán. Murieron 17 en ese momento. Cinco están lesionados.
En Ramos Arizpe, hay tanto pan de pulque como ejecuciones. Sicarios trataron de asesinar al jefe de la Policía, Manuel Cícero. Fue un domingo. No lo lograron, pero sí ejecutaron a un reconocido apostador, Javier Urióstegui. Cuando éste era velado por familiares y amistades en Allende, NL (miércoles 2), un comando armado llegó al velorio y baleó a las plañideras. Una persona resultó muerta y cinco heridas.
Todo, mientras los gobernadores de Coahuila (Humberto Moreira) y Nuevo León (Natividad González y Rodrigo Medina), se reunían a hablar de “seguridad pública” en Monterrey.
En Morelia, ejecutaron al subsecretario de Seguridad Pública, José Manuel Revueltas López. En Guasave, Sinaloa, una adolescente, una modelo de pasarela de apenas 17 años, reina de la Expo Canacintra, Isis Molinero, murió de un balazo. En Juárez, fueron enviados a la fosa común los cadáveres de 43 ejecutados…
Letras minúsculas
Dijo Felipe Calderón que vamos ganando la guerra y que nada nos detendrá. ¡Ay, presidente Calderón! En qué país vive, por Dios.