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Mario Hernández: orgullo coahuilense

Publicado el: 15-Septiembre-2009

Este día de fiesta patria coinciden en cartelera tres estrenos de cine nacional, uno protagonizado por la mexicana Ana de la Reguera y otro por un cineasta coahuilense.
El realizador en cuestión es Mario Hernández, quien esta semana presenta como parte del ciclo de “cámara alternativa” de Cinemark su más reciente filme “Cementerio de Papel”, el cual protagonizado por el actor Alberto Estrella aborda el tema de la controvertida “guerra sucia” en nuestro país, lo que justificó el debut como actriz de la reconocida activista social de origen saltillense Rosario Ibarra de Piedra.

Lo que pocos saben por desgracia es que la carrera de este director de cine de formación autodidacta nacido en la ciudad de Piedras Negras, Coahuila, el 8 de marzo de 1936 se remonta a cintas dirigidas por uno de los directores más prolíficos de nuestra industria en la Época de Oro como Ismael Rodríguez en “Así era Pedro Infante” como responsable de la continuidad; “El Niño y el Muro”, de 1964, como asistente de dirección y en “Autopsia de un Fantasma”, de 1966, como colaborador en el argumento y guión.

A partir de 1972, según lo relata la biógrafa Perla Ciuk en su libro “Diccionario de Directores Mexicanos” (CONACULTA/Cineteca Nacional, 2000) con su ópera prima “La Yegua Colorada” forma una exitosa y productiva mancuerna profesional con Antonio Aguilar, en la que Hernández como director, guionista y argumentista, y Aguilar, como actor, productor y ocasional escritor y adaptador, filman más de 30 películas, la mayoría melodramas rurales basados en la vida de héroes revolucionarios, personajes históricos o bandoleros justicieros de las que destacan “Peregrina” (1973); “La muerte de Pancho Villa” (1973); “Benjamín Argumedo” (1978); “Los Gemelos Alborotados”(198); “El Rey de Oros”/1984; “Astucia” (1985); “Zapata en Chinameca” (1988); “Triste Recuerdo” (1990) y “La Sangre de un Valiente” (1992), cintas que consolidan la popularidad de Aguilar y en las que demuestra solvencia técnica.

Asimismo, a principios de los 80, Hernández con Aguilar sólo como productor y con guiones de Xavier Robles, dirige una no menos exitosa trilogía de películas con su compatriota coahuilense Carmen Salinas que incluye “¡Qué Viva Tepito!” (1980); “Las Noches del Blanquita (1981) en las que son coguionistas Hugo Arguelles y Margo Su, empresaria por mucho tiempo del teatro del título y “Noche de Carnaval” (1981), un delirante y pasional relato con el Carnaval veracruzano de fondo que muchos consideran su mejor película por la cual la cubana Ninón Sevilla gana el Ariel a la Mejor Actriz de aquel año y junto con “El Tonto que Hacía Milagros” (1982), reciben una gran cantidad de premios nacionales y del extranjero.
Comentarios a: tesse_25@hotmail.com

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Por: Germán Tesse
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