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- Columna
Los conservadores y los cangrejos
Publicado el: 05-Julio-2008
Recibo un sinnúmero de correos electrónicos en los que, lamentablemente proliferan más los insultos que los argumentos, cuando abordo la temática de la reforma energética. De ahí que prefiera contestarle a mis críticos, quienes respetuosamente me han demostrado muchos de mis errores, por medio de estas páginas en las que he publicado mis puntos de vista.
Me llaman conservador porque comparto la apertura cubana con Repsol y otras tantas compañías petroleras asociadas para explotar el mar territorial de la más grande de las Antillas; soy reaccionario porque propongo seguir el camino de Noruega y aspirar a contar con reservas de 350 mil millones de dólares, gracias a una explotación inteligente y compartida de sus hidrocarburos, una vez establecidas las reglas del juego por el Gobierno.
Soy un cangrejo decimonónico porque sugiero copiar el exitoso experimento brasileño que, en un sola década, logró que Petrobras se ubicara entre las primeras cinco compañías del ramo en el mundo, con los consecuentes beneficios en lo que hace a la captación de divisas y a la generación doméstica de riqueza.
¿Acaso los brasileños son menos nacionalistas que los mexicanos? ¿Por qué todos los demás —sí, dije todos los demás— sí pueden y México se encuentra empantanado en el tema?
Soy un retrógrada porque me niego a aceptar que Pemex sea la única empresa petrolera en el mundo que se encuentra quebrada, a pesar de representar un monopolio energético y que, por ende, yo proponga la apertura accionaria de la paraestatal para hacerla eficiente y productiva.
Por Pemex han pasado diversos políticos que entregaron la empresa al sindicato por cobardes, sálvese el que pueda o aprovecharon el cargo para enriquecerse ilícitamente o la dejaron al garete para no desgastarse políticamente. “Los perderistas” administrarían Pemex como el DF: se enriquecerían, no entregarían cuentas, lo quebrarían aún más y lo entregarían a la delincuencia.
Si buscar la máxima rentabilidad de la empresa para beneficiar a millones de mexicanos es tener la visión de un reaccionario; si tratar de generar cientos de miles de millones de dólares para rescatar de la miseria a 40 millones de mexicanos que nunca se han visto beneficiados por la expropiación petrolera, es entregar la patria a los extranjeros; si insistir en que el Gobierno mexicano ha sido un pésimo empresario y que, Pemex operado por más priístas, panistas o perredistas, invariablemente será el mejor ejemplo mundial de putrefacción e ineficiencia administrativa es ser un traidor porque es mucho mejor esperar a que la clase política acabe de destruir este país, entonces soy reaccionario, vende-patrias, además de un consumado y traidor...
A México le espera la quiebra financiera y la efervescencia social si no se lleva a cabo la reforma energética, dado que el 40 por ciento del presupuesto federal de egresos depende de las exportaciones petroleras, mismas que están amenazadas por el agotamiento irresponsable de los pozos...
México pagará este año un subsidio por 220 mil millones de pesos por la importación de gasolinas que no podemos, por incapaces o corruptos o indolentes, producir en el país a pesar de contar con la tecnología para hacerlo.
¡Cuánto bien se podría hacer a los pobres con esos 220 mil millones de pesos anuales...!
México tiene que entender que el Gobierno, como administrador de empresas, nos tiene al borde del cadalso energético.
México tiene que aceptar que en EU ya existen los primeros automóviles prototípicos accionados con hidrógeno en sustitución del gas y que la riqueza que hoy no podemos aprovechar de nuestro subsuelo, con el tiempo perderá utilidad y valor, porque las grandes potencias industriales trabajan a toda marcha y vapor en la sustitución de energéticos más limpios, baratos, renovables y eficaces.
Por lo pronto nuestros proveedores de gas y gasolina sólo desean que nuestros partidos políticos no alcancen un consenso que haga de nuestro país un contrincante comercial ciertamente competitivo.
Conservadores somos los amigos de la globalización, los de la apertura, los impulsores de la evolución y los del progreso que exigimos el derrumbe de fronteras, la oxigenación nacional, la integración de una Unión Económica Norteamericana, la UEN, calcada con sus debidas adaptaciones de la europea.
Patriotas son quienes pretenden imponer por la fuerza, como si fueran los supremos intérpretes de la voluntad nacional, la clausura de la razón, la inmovilidad, el amurallamiento de México para impedir la evolución de las instituciones, mismas que, a pesar de la histórica sangre derramada, se deben mandar al diablo… Que vengan los patriotas.
Fusilemos a los traidores...
Los conservadores, como la propia palabra lo indica, son los enemigos del cambio, de la evolución y por ende, del progreso. Para ellos todo tiempo pasado fue mejor.
Yo propongo dar el golpe de timón, cuando todavía estamos a tiempo de variar dramáticamente el rumbo y adecuar audazmente a nuestro país a las corrientes dictadas por los tiempos modernos.

WIKIO

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