Los políticos e intelectuales latinoamericanos se llenan la boca al denunciar las precarias condiciones en las que vive la sociedad de nuestra región, usan miles de palabras para exigir respeto a la dignidad humana y nuevos estadios de justicia social. Todo ello lo comparto plenamente, ¿pero donde están esos intelectuales y políticos de izquierda en el caso cubano, porque no lo denuncian también?, ya que si bien miles de intelectuales ya han mostrado preocupación la gran mayoría ha guardado silencio.
Cuando un gobierno de derecha lleva a cabo lo que hace años sucede en Cuba es condenado de forma inmediata por intelectuales y gobiernos, pero existe una permisibilidad excesiva hacia los gobiernos de izquierda.
No se puede tapar el sol con un dedo, Cuba es la peor dictadura que ha tenido Latinoamérica, peor que la de Pinochet, peor que la de Videla o la de Trujillo, porque hizo trizas las libertades de sus ciudadanos en términos muy simples en Cuba no se puede decidir que hacer con tu propia vida, no puedes pensar, no puedes disentir, no puedes aspirar a una mejor vida que la que te ofrece el Estado.
Por ende, da vergüenza ver a tipos que se dicen progresistas como Lula da Silva dar el espaldarazo a los Castro, ese mismo silencio los han compartido todos los presidentes de la región incluido Calderón que sólo atinó a dar una condena timorata. Es por ello que los mandatarios son un cómplice más de las vejaciones humanas en Cuba.
Y a pesar del silencio de la región gente como Orlando Zapata, Guillermo Fariñas, Oswaldo Paya y las Damas de Blanco nos dan una lección de valor al poner en juego su integridad física al desafiar a un gobierno totalitario a través de muestras de protestas 100 pacificas. ¡Que mejor entrega por libertad y la paz de su país que ofrecer su vida como lo hizo Orlando Zapata!
Lo que no se ha dado cuenta el régimen es que tal como sucedió en otras partes del mundo como Serbia, Georgia, Ucrania y Kirguistán, se está gestando una revolución pacífica que puede terminar por derrumbar al régimen, se quiera aceptar o no en el último desfile de las “Damas de Blanco” las calles de la Habana lucían abarrotadas, es cierto que la mayoría no eran simpatizantes, pero sin embargo la ciudad poco a poco esta dimensionando que por primera vez en años hay quien tiene el valor de plantársele a los Castro. ¿Qué va pasar si el movimiento crece? ¿Quién podrá detenerlo?
En este silencio cómplice también participan muchos coahuilenses que dicen preocuparse por la Gente, ¡Claro que de la Gente de Cuba no!, al contrario tienen con el régimen dictatorial de los Castro una buena relación y en su mejor tiempo incluso le mandaban varios aviones mensuales con funcionarios turistas. ¿Dónde están esos jóvenes que se fueron a pasear a Cuba? ¿Acaso no vieron la pobreza de la isla?, pero claro es mucho pedir que el Gobierno y los jóvenes tricolores tengan en valor para hacer una condena, que por cierto nada les cuesta, ¡digo, nadie va venir a perseguirlos y a torturarlos como si estuvieran en Cuba! (Vamos si hasta los cómplices naturales de Cuba en México el PRD, ya condenaron al régimen).
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