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Publicado el: 28-Septiembre-2009
Rechazada por Hacienda la posibilidad de excluir del IVA disfrazado a tasa de 2% a alimentos y medicinas, la oposición está levantando la mira hacia el polo contrario: acotar o de plano cancelar la llamada consolidación fiscal
Estamos hablando de la prebenda que le permite a las empresas integrar en una sola canasta las pérdidas y ganancias de sus filiales, para efecto del entero del Impuesto sobre la Renta.
Según cálculos conservadores, por esa vía el fisco deja de percibir al año 200 mil millones de pesos.
Vigente desde 1983, la alternativa ha permitido abusos sin fin de grandes corporativos, que de pronto se sacan de la manga alguna filial que mantiene colosales pérdidas, lo que se contrapone con las jugosas ganancias del resto.
Más aún, se da el caso de que algunas de ellas adquieran firmas con pérdidas permanentes sólo para integrarlas al esquema… y consolidarlas con sus ganancias.
El caso más comentado es el de Aeroméxico, cuyo capital, a contrapelo de la recomendación de los expertos, fue adquirido por un grupo compacto de accionistas de Banamex.
Digamos que, por brutal que parezca, el banco compró las pérdidas… para endosárselas al fisco, por más que se habla de una operación para equilibrar el asunto, que le redituaría una tajada a la línea aérea.
El truco se habría multiplicado por mil en la actual temporada de vacas flacas, en que la mayoría de las empresas navega con números rojos, lo que explicaría la dramática caída en la recaudación, cuyo monto superó con mucho a la propia contracción de la economía y, naturalmente, a la baja producción de petróleo.
Lo cierto es que los intentos de cerrar la llave se han estrellado invariablemente, por absurdo que parezca, en la obstinación de la Secretaría de Hacienda de mantener abierta la rendija.
La última vez que se revisó el porcentaje de consolidación se armó tal escándalo, que a los pocos días de aprobada la propuesta por el Congreso renunció el entonces subsecretario de Ingresos de Hacienda, Tomás Ruiz.
Estamos hablando de 1999.
El tema, como se sabe, lo recolocó en la mesa el ex candidato presidencial Andrés Manuel López Obrador, como una de las alternativas para cubrir el boquetazo fiscal previsto para el año próximo sin sangrar más al país con nuevos impuestos. La bandera la está tomando el PRI ante la necesidad de lavarse la cara frente a la posibilidad de ser chivo expiatorio en una eventual aprobación de tributos impopulares.
El problema es que empresas como Televisa, que habían mantenido un bajo perfil, pese a la posibilidad de un impuesto de 4% a las telecomunicaciones, incluidas señales de video de sus filiales de Tv por cable, saltarían de inmediato al ruedo.
La gritería sería interminable.
Por lo pronto, la posibilidad de una eventual alianza entre el PRI y PRD para empujar la alternativa camina de la mano del creciente repudio social al paquete fiscal planteado por el Gobierno.
La bandera es simple: que paguen más quienes tienen más. Consolidación fiscal de la discordia.
Revés de ‘la Cómer’
Hasta el fin de semana la mayoría de los acreedores de la cadena Comercial Mexicana había rechazado su enésima propuesta de reestructura de su débito, al considerar que no refleja la situación real de solvencia de la firma.
La alternativa planteaba lanzar emisiones de deuda por un global de 10 mil millones de pesos para amortizarse en ocho años, con una tasa de interés inicial equivalente a TIIE (Tasa de Interés Interbancaria Estimada) más 275 puntos-base, que aumentarían hasta 400. Adicionalmente, habría una nueva emisión por 5 mil millones de pesos a seis años, cubriéndose en este caso una tasa fija de 9.2%, en paralelo a otra a dos años con una tasa de rendimiento equivalente a Udis más 300 puntos-base.
La deuda de la firma tiene dos vertientes: una en el marco de la contratación de derivados por parte de un grupo de bancos extranjeros, y otra vía una emisión de papeles de deuda por mil 500 millones de pesos entre inversionistas nacionales.
Nuevas caras
La novedad en la lista de los 100 empresarios más importantes de México que hará pública en los próximos días la revista Expansión será la aparición de tres de los hijos del magnate Carlos Slim. Estamos hablando de Patricio, Carlos y Marco Antonio Slim Domit, quienes encabezan América Móvil, Teléfonos de México y el Grupo Financiero Inbursa respectivamente.
En la lista están también como novedad el presidente de la firma de suplementos alimenticios Omnilife, Jorge Vergara; el del grupo Comex, Alfredo Achar; el del grupo Magna, Daniel Chávez; el de Genoma Lab, Rodrigo Herrera Aspra, y el del grupo Gicsa, Elías Cababio Daniel.
La sorpresa es la inclusión del empresario extranjero Paolo Roca, presidente del grupo siderúrgico Ternium.