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Hay formas de celebrar que son detestables; los logros deben festejarse con respeto…

Publicado el: 31-Octubre-2009

QUERIDA ANA:

Usted ha escrito varias veces acerca de la costumbre que hace años se ha establecido de embarrar el pastel de quienes cumplen años o son festejados por alguna razón y cuando van a cortar el pastel o a apagar las velas, alguien le empuja la cabeza y se llenan la cara con el betún. Me parece una detestable costumbre.

Otra actividad que encuentro igual de desagradable y grosera es la siguiente: la que tienen los jugadores, especialmente los de futbol, de echarle litros de líquido helado (algunos dicen que es champaña, quién sabe, de todas maneras es líquido, y si fuera champaña, es un desperdicio) sobre la cabeza de su entrenador y de ellos mismos, después de ganar un partido. Se ha hecho costumbre y se toma de buen humor por todos, pero a los que no les gusta ¿qué opción tienen?
Estos tipos de “celebración”, son irrespetuosos e infantiles.

 Me acuerdo, en el caso de los jugadores, cuando el equipo ganador alzaba a su entrenador sobre sus hombros y lo llevaban por todo el campo en señal de triunfo. Eso demostraba verdadero aprecio por parte del equipo y era una manera apropiada para honrarlo. Soy esposa de un entrenador y cuando regresa mi esposo en esas condiciones, me da hasta lástima verlo así, cuando debería verlo triunfante, limpio y feliz. Él nunca ha dicho nada sobre ello, pero sé que no le gusta, a pesar del triunfo.

Pienso que el líquido sobre el entrenador y los jugadores y el pastel en la cara, se iniciaron porque alguien lo hizo así alguna vez y se rieron y otros pensaron que era chistoso y se perpetuó la costumbre. Pero las bromas dejan de ser chistosas después de un tiempo. Sería el momento de terminar con ello, ¿no lo cree?

MALAS COSTUMBRES

QUERIDA MALAS COSTUMBRES:

Otras personas me han expresado su desacuerdo con lo del empujón sobre el pastel. Nunca acerca de los jugadores como usted lo ha hecho ahora, pero me da gusto que haya manifestado su punto de vista porque yo he pensado -y así lo he expresado- que es una costumbre que me disgusta bastante. Sería el momento de regresar a poner al entrenador sobre los hombros de su equipo y darle el trato de héroe que se merece. Y también de no echar a perder momentos de alegría y buen humor en las fiestas de cumpleaños ensuciando la cara de quienes se festejan.

Gracias por su carta que me confirma algo por lo que yo siempre he pugnado.

ANA

QUERIDA ANA:

Soy un hombre de 66 años, en pleno uso de mis facultades mentales (no, no estoy haciendo mi testamento), eso lo digo para que lo que sigue tenga congruencia. Como ya estoy prácticamente sin qué hacer, salvo hacerla de “damo de compañía” de mi esposa, lavar los carros, contestar los teléfonos y para mí, sentarme un rato en el escritorio y en mi lap top entrar a internet a buscar cosas interesantes y leer periódicos, estuve pensando en escribir un libro sobre la historia de mi familia. Con ese pensamiento, me puse a investigar en papeles que tienen los familiares, documentos que tengo yo y también en los archivos de la ciudad.

Y buscando en todos esos documentos y papeles sueltos, me encontré con muchos secretos familiares que tendrían que salir a flote en el mencionado libro, pero, querida Ana, algunos de esos sucesos son vergonzosos, y si los digo, es decir, si los incluyo en el libro, puedo lastimar a los afectados o a sus descendientes.

¿Usted qué opina? ¿Me recomienda que escriba ese libro? ¿Lo escribo con todos los datos o solamente con los recuerdos “buenos” en mi historia?

Me interesa mucho su opinión, ya que la considero sensata, sensible y desinteresada.

Muchas gracias por su tiempo y por la respuesta que pueda darme.

HISTORIAS DE FAMILIA

QUERIDO HISTORIAS DE FAMILIA:

Me parece que podría ser muy interesante la labor que ha emprendido, especialmente para su familia. Y yo le diría acerca de su pregunta, si se siente cómodo revelando los quebrantos de su familia. Hágalo. Sin embargo, le recomiendo que no escriba acerca de lo que podría ser ofensivo para un miembro de la familia, vivo o muerto, o uno que tenga descendientes sensibles.

Si su propia familia va a sentirse agredida u ofendida con las historias que usted cuente, mejor omita esos capítulos o, si son muchos, preferiblemente no escriba esa historia. A nadie le va a gustar enterarse de hechos vergonzosos o lastimosos, sea o no directamente afectado.

La unión y la paz en la familia son de importancia mayúscula.

ANA

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Querida Ana

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