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Familias y mujeres, de la intolerancia a la diversidad
Publicado el: 10-Marzo-2008
Con sólo una semana de diferencia, ¡qué coincidencia!, se celebra en nuestro país el Día de la Familia, creación del régimen foxista, y el Día Internacional de la Mujer. Este último, decisión de muchos países para reconocer la importancia de este sector. Y parecen contradictorios; el primero, fomentando la imagen de la familia ideal, y el segundo, reconociendo las diferentes luchas femeninas que se alejaron de los estereotipos. El Día de la Familia parece querer imponer un solo modelo de agrupación; el Día Internacional de las Mujeres reconoce la diversidad.
La familia está viva, se transforma
La familia ideal, estuvo constituida por el padre, la madre, los hijos, las hijas y en ocasiones hasta la abuelita y una mascota. Esta imagen sirvió por muchos años para representar un modelo a seguir, pero no todas las historias son las mismas.
La familia es un ente dinámico, que se mueve, y esta integrado por seres humanos, que también cambian, se transforman y tienen necesidades distintas. Hoy sabemos que existen varios modelos de familia, las de las mujeres solas (que en el DF representan alrededor de 30 %) junto con las de las abuelas, que por diversas razones se quedaron al frente de los nietos.
Las hay de hermanos y hermanas solos, sin padre ni madre; y también podemos apreciar la de algunos padres al cuidado de su hijos e hijas. Y a pesar de ser un tema controvertido, ya existen las familias encabezadas por parejas homosexuales. Los modelos son variados, y cuando se celebra un solo tipo de familia, estamos discriminando y desconociendo a las otras.
¿Qué problema hubiera representado celebrar el Día de las Familias? Simplemente aceptar que existen otras formas de vida, dejar el rigor y la cuadratura sobre lo que debe ser, y se hubiera aceptado lo
Son curiosas las contradicciones que se pueden encontrar en estas imposiciones. Por ejemplo, los grupos conservadores siguen oponiéndose a la interrupción legal del embarazo. En fechas recientes, con la muerte de una adolescente, se encendieron nuevamente los gritos que se oponen a que algunas mujeres se decidan por esa opción. Lo que no se quiere aceptar, es que antes también se morían —pero ni siquiera sabían sus nombres— muchas chicas y también grandes, después de un aborto ilegal, desangradas en baños, en hospitales a los que llegaban en estado grave de salud, o se encontraban sus cuerpos en planchas clandestinas.
Fueron miles las vidas que quedaron sepultadas en la negación. Hoy se corren los riesgos profesionales, cierto, pero no hay quien lucre con su cuerpo, quien las haga sentir culpables, no van a pasar a formar parte de los cuerpos desconocidos de las largas filas de anonimato por vergüenza o discriminación. A nadie se le obliga a interrumpir un embarazo sin su consentimiento, pero de igual forma, a nadie se le debe obligar a tener un hijo o hija que no desea.
Y otra vez, las más castigadas son las mujeres. Ellas se quedan con los hijos, ellas son las condenadas por no tener “una familia ideal”, pero no hay que olvidar que para embarazarse necesitaron ayuda. ¿Y el señor? Bien, gracias.
Esos sectores que se oponen al aborto, también se niegan a aceptar la diversidad sexual. Porque están luchando “por una vida”, pero si esa es de una persona homosexual, transexual o travesti, la rechazan. Son homofóbicos e intolerantes, aunque pregonen el amor al prójimo.
Políticas públicas
Para disminuir el número de embarazos no deseados, se hace necesario el diseño de campañas para el uso de anticonceptivos. A los sectores conservadores, tampoco les parece. No están de acuerdo en poner al alcance de todos y todas una educación sexual objetiva, científica, para que las personas se preparen, se informen y tomen mejores decisiones, las que ellas necesiten, las que en ese momento de su vida les convenga.
No, desde su punto de vista, la sexualidad tiene una función reproductiva básicamente, y si no la ejerces para eso, te aguantas. En un estado laico como el nuestro, las personas tienen la libertad de culto pero no puede imponer ninguno a la población, las personas que no desean emplear anticonceptivos tienen la libertad de no hacerlo, pero no pueden coartar ese derecho a quienes no piensan como ellos. Eso sería fanatismo, pero no podríamos hablar de políticas públicas de salud ni mucho menos de libertad.
Los Abascal, los Rivera, los Serrano Limón, se han opuesto radicalmente al uso del condón que hasta el momento es uno de los recursos más importantes para la prevención del VIH Sida. Se han hecho verdaderas campañas de desinformación y condena a quienes lo usan, desvirtuando y poniendo en duda su eficacia. Los estudios recientes en materia de vacunas antisida reportan que en los próximos años no veremos resultados concretos, así que es necesario reforzar las campañas preventivas, y el condón en ellas es fundamental.
Si a los conservadores no les gusta, que no lo usen, pero no pueden engañar a miles de jóvenes que podrían salvar sus vidas con el uso efectivo de este producto.
El condón además, nos protege de un embarazo no deseado y de diferentes infecciones de transmisión sexual como la clamidia, la cándida, las tricomonas y otras que pueden dañar nuestra salud. Al condón pueden convertirlo en un aliado de los juegos sexuales, bueno, hasta en una prueba de amor porque si mi
Cuando intento controlar el cuerpo y las costumbres de otras personas imponiendo sólo mi punto de vista, es muy probable que viva mi sexualidad con mucha limitación. Si no dejo que otros gocen y la pasen bien, si su bienestar y alegría me altera, si los envidio, probablemente algo está mal en mi vida y en mis emociones. Comentarios: patricia.kelly@eluniversal.com.mx

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