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Cassez, la pesadilla de Calderón

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  • 13-Noviembre-2009
  • Entre tantas noticias de impacto, la secuela del caso de Florence Cassez, la francesa sentenciada a 60 años de cárcel por secuestro, asociación delictuosa y portación de armas de uso exclusivo del Ejército tuvo su lugar reservado. Había razones para ello. En París comenzó una nueva embestida contra el Gobierno mexicano. Los abogados hicieron una nueva apelación el martes para que Cassez termine su sentencia en una cárcel francesa. Al mismo tiempo, se anunció la puesta en circulación de un libro que describe una serie de irregularidades en el caso que la puso tras las rejas y una enviada de la respetada revista Paris Match estuvo en México para escribir un largo reportaje sobre su compatriota. En los próximos días deberá transmitirse en la televisión francesa un documental que hará ver a la justicia mexicana, por decir lo menos, ridícula.

    Los franceses están muy agraviados con los mexicanos. O mejor dicho, el presidente Nicolás Sarkozy está muy enfadado con el presidente Felipe Calderón. Sarkozy se siente engañado por su colega mexicano y le va a cobrar la factura. No le va a perdonar que le haya prometido entregar a Cassez para que cumpliera su condena en Francia, y luego desconocer el acuerdo. Más aún, porque el Mandatario francés había sido muy cuidadoso en el manejo de las cosas.

    En diciembre pasado, con motivo de que Ingrid Betancourt, recién liberada de un largo cautiverio con las FARC en Colombia, visitaba a su hermana en México —es la esposa del embajador Daniel Parfait—, el presidente Calderón la recibió el 19 de diciembre en Los Pinos. Betancourt le pidió a Calderón hablar a solas, y le entregó una carta personal que enviaba Sarkozy, y le explicó de qué se trataba. Calderón ofreció a la emisaria que Cassez regresaría a Francia sin mayor problema.
    Sarkozy tenía una visita de Estado programada a partir del 8 de marzo. Casi un mes antes, el 5 de febrero, el embajador mexicano en París, Carlos de Icaza, entregó una carta del Presidente en el Palacio del Eliseo, donde ratificaba el ofrecimiento, bajo los términos del Convenio de Estrasburgo, suscrito por México, que permite que una persona europea pueda cumplir su sentencia en una cárcel de su país, aunque el fraseo generaba inquietud.

    Para aclarar las cosas, Sarkozy envió a México al procurador general de París, Jean Claude Marin, que se entrevistó el 2 de marzo con el entonces procurador general, Eduardo Medina Mora. Marin dijo que no deseaban que el caso Cassez dominara la agenda de los presidentes, y Medina Mora le respondió que no tendrían de qué preocuparse, porque la francesa sería devuelta a su país. Pero cuando volaba de regreso a Francia, un juez fijó la sentencia. Los franceses no entendieron de qué se trataba, y les pareció una provocación innecesaria del Gobierno mexicano.

    Inmersos ya en el surrealismo mexicano, en la víspera de la visita de Sarkozy, en entrevistas con el vespertino Le Monde y la agencia France Press, Calderón ratificó que no se opondría a que se aplicara el Convenio de Estrasburgo. Sarkozy llegó a México y tocó el tema con Calderón. Se esperaba que el mexicano cumpliera lo prometido, pero fue todo lo contrario.

    Desconoció por completo lo que había dicho a Betancourt y a la prensa francesa y dijo que de ninguna manera le entregaría a Cassez, que tendría que cumplir su sentencia en México. Sarkozy estaba contrariado. Acudió al Senado, donde le sugirieron los mexicanos no tocar el tema, pero él lo abordó en su discurso ante el pleno. Los senadores se quejaron en privado de la insensibilidad del Mandatario francés, pero no conocían el fondo de esta historia. Para el jefe del Eliseo, el caso Cassez fue una afrenta y lo ha tomado personal. Calderón lo está sufriendo.

    Poco después de llegar al poder, Sarkozy tuvo un encuentro con Calderón en junio de 2007. Aunque breve, la química que sintió el francés fue tanta que, emocionado en una reunión con su equipo para evaluar la entrevista, les dijo que México sería la puerta por la cual Francia entraría a América Latina. El desencuentro con Cassez le modificó la visión y se acercó a Brasil. Su relación con Luis Inazio Lula da Silva no había sido la más esperanzadora en sus primeros contactos, pero sucedió algo inesperado. Tras una breve gira, Sarkozy se quedó en Rio de Janeiro en una visita privada con familiares de su esposa Carla Bruni.
    Uno de esos días, cuando estaba en la alberca despreocupado, llegó Lula sin avisar, le dio un cálido abrazo y le dijo que no podía irse sin despedirse. Sarkozy se enamoró de Lula.

    Los franceses tenían como costumbre una visita a Brasil cada 10 años. En menos de un año, Sarkozy ha ido dos veces a esa nación, como Jefe de Estado y en su calidad de presidente de la Unión Europea durante el primer semestre del año. Sarkozy firmó con Brasil un pacto militar histórico, le ofreció apoyarlo para que ocupe un lugar permanente en el Consejo de Seguridad ---que siempre ha estado en disputa con México, y ahora hay pocas dudas de que cuando se abra la membrecía, los brasileños se quedarán con la silla.

    También le prometió que Francia apoyaría la candidatura de Rio de Janeiro para los Juegos Olímpicos de 2016, que el mes pasado le fue concedida a esa ciudad costera.

    Calderón no sólo perdió esa posibilidad. Se convirtió en motivo de burla permanente de Sarkozy cada vez que se topa en un encuentro internacional. En las cumbres de jefes de Estado, Sarkozy suele acercarse a Calderón, palmearlo en la espalda y decirle “cuándo me regresas a mi compatriota”. La situación, de acuerdo con quienes conocen de esos encuentros, es bastante tensa. Pero Calderón no tiene nada qué responderle. En realidad, no tiene cara para responderle. Como dijo una cosa, dijo otra. Como se comprometió en una acción, se arrepintió sin explicación alguna. Los franceses siguen sin entenderlo, pero le perdieron todo el respeto. Cuando menos en este caso, tienen razón.

    rrivapalacio@ejecentral.com.mx
    www.twitter.com/rivapa

    Todopoderosos. Carlos Slim es más poderoso que Bill Gates y que el Papa. “El Chapo Guzmán”, más poderoso que Hugo Chávez y que Nicolas Sarkozy (con su fortuna de mil millones de dólares puede comprar a centenares de Carlas Bruni). En cuanto al señor Salinas de Gortari, barón de Agualeguas, no podemos sino citar aquel refrán saltillense, a la vez antiguo y novedoso, que reza: si Carlos Slim es un prestanombres de Carlos Salinas, Carlos Salinas es un prestanombres de Dios. El presidente Calderón, por otra parte, ni siquiera apareció en el listado de la revista Forbes…
    Informe y profecía.

    El esfuerzo ha sido enorme:
    con el petate del muerto
    en el calendario, Humberto
    entregó su cuarto informe.

    El país será proscenio
    para su siguiente hazaña,
    si el cálculo no me engaña,
    antes que acabe el sexenio.

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Estrictamente personal

Por: Raymundo Riva Palacio
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