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Publicado el: 08-Noviembre-2009
Terminado mi recorrido que brindé a mis lectores ha algunos años acerca de las siete maravillas saltillenses, transitaré en esta entrega al viaje por las delicias norteñas en nuestro estado iniciando por la parte fronteriza y de ahí pa’ abajo. Según confirmación de nuestro corresponsal en Ciudad Acuña (mi hermano Jaime Luis), aún pueden disfrutarse las milanesas tamaño oreja de elefante en el “Manuel’s” o en el Motel Alaska; el exquisito menudo en “Las Palmas”; la botana de pericos (nachos a los que se agregan unos trozos de arrachera), en el Crosby, o La Macarena y, terminando con las flautas de deshebrada con queso, cebolla y repollo del “Aca’toy”. (Otro corresponsal cuyo nombre me reservo, me habló de las burritas de “La Loma”) Llegando al terruño de Issa, es decir, Piedras Negras, las opciones se multiplican y bien puede iniciar su día en un desayuno con el menudo del “Gitanos”; el plato arcoiris o el huevo casero de El Tecurucho y sus famosas tortillas de harina; los huevos rancheros con papas a la bilbaína de “La Quinta” o los tacos muy variados de “La Chatita” por el rumbo del aeropuerto. Por la noche las opciones incluyen tacos. Los de al pastor de El Mexicanito; Los Rito (de simple fríjol pero enormes); de arrachera en “La Ranita”; de bistec con “El Conejo” en la colonia González o los famosísimos de picadillo (secos o fritos) del Kike’s; el pozole o los tacos dorados de El Rincón de Jalisco por el barrio del Pocito, o también los lonches de pescuezo de carnero de la familia Juárez en la conjunción de Román Cepeda y Colegio Militar. Tiempo ahora para limpiar la babita y continuamos arribando, a unos dos kilómetros de la aduana de Allende, donde existe un pintoresco pueblo de nombre Río Bravo, en el restaurante “Doña Herlinda”, que ofrece variedades de huevos (el casero y con chorizo son recomendables), acompañados de tortilla de harina a discreción y de gran tamaño. Nota aparte puede pedir mantequilla para embarrarles. Su mobiliario es peculiar ya que sus asientos son sillones ejecutivos y remata el panorama una enorme pantalla en la que se puede compartir el gusto por la música del hijo de la patrona o no, pero videos musicales hay y todo el bendito día. Ya en Nueva Rosita subsisten los tacos de “Jando” en sus varias sucursales (son diminutos, de carne, aderezados con una salsa roja, tomate y repollo). A la altura de El Sauz, el restaurante “Roncesvalles” oferta un machacado con huevo excelente y sustancioso (amén de que se pueden comprar las maravillas que se producen en Múzquiz: quesos frescos, añejos, con jalapeño, abuelos de leche, chiclosos blancos y natillas). En Monclovita la bella, la ruta se divide: si sigue derecho hacia la tierra de Dios Padre (Saltillo) no deje de comprar el chorizo del Súper Alan y el Queso Vaquero; probar los molcajetes de pechuga arriera de “Los Adobes”, los lonches de barbacoa de fuera de la central de autobuses o los tacos de los hermanos Lira. Ahora que, si le da por seguir la ruta del desierto, paladee los raspados de don Poncho en San Buena (a los que se les agrega “La Lechera” y saborizante) o el cabrito asado de una carpa que está en la “curva” (que no me oiga mi compadre Braulio) en el mismo pueblo. Los pasteles de don Chuy de Sacramento (tres leches o chocolate), los conos de leche quemada de Nadadores y Lamadrid o si es un buen somelier una copa de brandy Dictador de los Ferriño en Cuatrociénegas. Seguirían las enchiladas terrosas de San Pedro de la Colonias y, en Torreón, existe un mundo de gorditas en ca’ “La ocho”, “Mamá Yoya”, del “Godobús” (por el gas natural), “Doña Joaquina” (por Idelfonso Fuentes) o el “Centro Cordero” atrás de la central de Abastos; el pan (Obispos) y la sardina de “La Copa de leche”; los dedos de novia en El Bagdad; la comida española de La Masia, el pollo “Santos”; el arroz con res de “El Palacio Chino” o la variedad de carnes de “Las Pampas do Brasil” o “El Rincón del Bife”. Como verán, la variedad es amplia y deliciosa, el apetito voraz y a prueba de cualquier variedad de salmonella, pero los recursos escasos. Así que de acuerdo a su presupuesto disfrute de esta tierra bendita en alimento y calidez y olvídese de las dietas y otros enemigos de los verdaderos deleites de esta vida. Orestes Gómez Rodríguez