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Publicado el: 30-Octubre-2009
Nueve de la noche. Desconcierto es el común denominador. Tres botones de muestra:
Uno, los senadores priístas, desconcertados de por sí por las circunstancias del paquete fiscal, tratan de descifrar a qué empresarios que no pagan impuestos se dirigió furioso el presidente Calderón miércoles y jueves. Dos veces. ¿Por qué un mensaje tan radical en este momento? Es como Echeverría; mejor dicho: es el discurso de López Obrador. Algunos lo relacionan con otra versión que corre fuerte: en sus propias encuestas, el Presidente está en el punto más bajo de popularidad en tres años. Otros, a los corajes que le están haciendo pasar los panistas de Xicoténcatl.
Dos. Santiago Creel no olvida cómo Germán Martínez, César Nava, el calderonismo pues, le quitaron la coordinación. Sus senadores (García Cervantes, Zapata Perogordo, Aguilar Coronado, Elizondo, Döring) se atrincheran con él y le echan abajo tres votaciones al disciplinado y disminuido coordinador Gustavo Madero. Antes de encerrarse a piedra y lodo, advierten que no pasará el paquete fiscal que les mandaron los diputados. Y que buscarán al PRD.
Tres. Después de manejar con cuidado extremo la comunicación los últimos siete días, el grupo del PRI manda a los medios al senador Carlos Jiménez Macías para que explique lo que está sucediendo. Lo cuenta así (¡lo cuenta!): el PRI no va a pagar el costo político; por lo tanto, aunque está por bajar el IVA a 15 por ciento, facilitará que se quede en 16 si el PAN le echa pantalones, vota claramente a favor y asume el costo. A la pregunta de por qué no amarran el 15 con el PRD, Jiménez Macías responde que con el PRD no, porque trae un “no” muy radical. Y porque hacerlo ¡echaría abajo la negociación!
¿Qué carajos está pasando? ¿Quién es el piloto? ¿Hay piloto?