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¡Cuidado al elegir el terapeuta adecuado!

Publicado el: 19-Diciembre-2007

Las disfunciones sexuales, y los trastornos derivados de la violencia sexual no pueden ser atendidos por cualquier terapeuta. Se que muchos siquiatras y sicólogos no estarán de acuerdo, pero para atender estos problemas es necesario tener un entrenamiento especializado. Para ayudar a sanar los problemas de la sexualidad se requiere de estudio constante y actualización, al igual que con otras áreas de nuestra salud.

Los dos testimonios que presentamos a continuación, en manos de profesionales especializadas, hubieran tomado otro camino.

El agresor, bajo el mismo techo

No me he casado, he tenido varias parejas y con ninguna de ellas he tenido placer sexual de manera constante. Quizá un par de veces con alguno, pero nada más. En mi adolescencia sufrí de abuso sexual por parte de mi padre, y hace años que trato de lidiar con eso. He estado en terapia bastante tiempo con diferentes sicólogos, que han concluido que si bien esta experiencia con mi padre me dejó una marca, no es claro que sea la razón de mi problema, ya que todo parece indicar que eso está superado. El caso es que en realidad ya no sé qué hacer.

Siempre que se habla de mujeres que no disfrutan sus experiencias sexuales, están incluidas cuestiones como que se avergüenzan de sus cuerpos, de su desnudez, que se consideran que no tienen derecho a disfrutar, etcétera. Yo no siento que pueda identificarme con ninguna de estas cuestiones, y sin embargo, no logro tener ningún tipo de plenitud sexual, ni sola ni con una pareja. Mis compañeros siempre me han respetado en todas mis decisiones y han comprendido mi situación, he ido a terapia a superar lo de mi padre, y al parecer lo he logrado. Me considero una persona de mente abierta al hablar del tema.

Esta situación me parece inaguantable. Me gusta coquetear, pero es a la vez un martirio. Soy bonita y si coqueteo puedo lograr que un hombre quiera estar conmigo, el problema es que en cuanto se acerca el momento de la penetración, toda mi excitación se esfuma, y es imposible encontrarla, lo cual hace que no tenga lubricación y que cancele todo. He terminado mis relaciones por la misma razón. Nunca un novio me recriminó el hecho de que casi nunca tuviéramos relaciones, sin embargo a mi me resulta muy difícil compartir la cama día a día con alguien a quien deseaba, pero con el que sabía de antemano, no podría estar. CLAUDIA.
“Nadie sabe más de ti que tú”, dice uno de los principios humanistas que se puede aplicar muy bien en este caso. Es muy importante que tú seas la que evalúe y decida si ya esta superado el asunto de tu padre o no; y si aunque se haya superado, dejó secuelas en tu cuerpo.

El cuerpo tiene memoria, no lo olvides. Al inicio del texto decía que los problemas sexuales se tienen que tratar con un terapeuta bien calificado. El ser psicoterapeuta, no garantiza que tengas un conocimiento de la sexualidad humana, ni mucho menos que pueda profundizar en el origen de tu padecimiento. Muchos profesionales de la salud, nunca, sí así como lo oyes, nunca llevaron la materia de sexualidad en sus carreras. No descarto su apoyo, pero deben tener la ética suficiente para reconocer sus límites sin dañar a sus consultantes. Qué pasa contigo, con tu cuerpo, con tu sexualidad, no lo sé, pero te sugeriría una vez más que intentaras trabajar con un especialista en el tema. Tus anteriores terapias seguramente te han ayudado en muchos aspectos, no lo dudo, pero tu sexualidad te ha llevado a situaciones insoportables, falta trabajar un poco más en ella. No te des por vencida ¡ánimo!.
 
En la Ciudad de México tenemos un espacio dedicado al tema, ADIVAC (Asociación para el Desarrollo Integral de Personas violadas, A.C.) la institución que reúne a profesionales de diferentes disciplinas para enfrentar el tema. Si te interesa solicita una cita al 5682-7969. Otra opción serían los terapeutas sexuales de Caleidoscopia, 5601-2892 o de la Asociación Mexicana para la Salud Sexual 5573-3460.
Violencia y disfunción sexual

Me casé hace 4 años. Al principio todo estaba muy bien en la intimidad entre mi esposo y yo, se puede decir que teníamos una relación aparentemente sana, y digo aparentemente ya que desde los 8 meses comenzaron las agresiones físicas de su parte. Sé que es estúpido haber continuado algo así, pero lo hice con la creencia de que el cambiaría algún día. Durante 6 meses estuvo en el Hospital de Psiquiatría y las consultas con el psicólogo y el psiquiatra lo ayudaron a mejorar, sin embargo el tratamiento para la ansiedad y la depresión nos llevaron a tener un distanciamiento en la intimidad. Aunado a esto yo subí mucho de peso ya que estaba deprimida con todo lo que pasaba, sentía hacia él una especie de desprecio y para ser sincera el primer año no me importó mucho el distanciamiento.

 Mi esposo no ha vuelto a golpearme, pero desde hace 2 años y medio empezó el problema sexual. Se que el no quiere reconocer en el fondo que tienen un problema físico, es evasivo al tema, se molesta cuando lo intento sacar, no sé qué puedo hacer. Investigué y supe que las pastillas que toma pueden producir disminución del apetito sexual y la disfunción eréctil. Le he propuesto una terapia de pareja pero no acepta. Incluso me ha dicho que no podemos seguir más tiempo, que yo le doy mucha importancia al sexo y que quizá pueda encontrar a otra persona. He llegado a pensar hasta en darle algún medicamento a escondidas para solucionar este problema. Estoy muy desesperada. Gabriela.

Te has ocupado tanto tiempo de una parte del problema, o sea él, que te has olvidado de la otra, es decir, tu. Estas empeñada en salvarlo, en que cambie, vigilas cada uno de sus movimientos, sin atreverte a ver los tuyos. Si subiste de peso y bajaste, lo culpas a él y a la depresión que te provoca; si el no tiene erección, lo haces responsable de tu displacer; si no te acompaña a terapia ¿por qué no vas tu?.

Giras en torno a él como si fuera el centro de un carrusel, te dedicas a ver que es lo que le pasa, lo que necesita y no enfrentas tus problemas vitales. ¿Qué te hace pensar que un hombre que golpea y es violento va a cambiar?, ¿por qué te valoras tan poco?, ¿por qué o de qué lo quieres salvar?, ¿no sería mejor que la estrella de tu película fueras tu misma?.

Cada uno de los problemas que ves a tu alrededor, los transformas en una magnífica oportunidad para disimular y encubrir uno tuyo. Una pareja puede reencontrarse cuando las dos partes están en disposición de hacerlo y con un nivel mínimo de salud, y por lo que me has contado, en este caso, las dos partes de la pareja necesitan mucha, pero mucha ayuda, y lo más importante, ser responsables de ellos mismos.

Los siquiatras que lo medicaron, tenían la obligación de informarle que el tratamiento afectaría su sexualidad, pero que también sería temporal, y que en un momento dado, podrían sustituir los medicamentos por una fórmula que no le afectara tanto. El esta ansioso y deprimido probablemente, pero tu también estas deprimida, ansiosa y buscando culpables de lo que te pasa. Deja de cuidarlo, ocúpate de ti.
Comentarios: patricia.kelly@eluniversal.com.mx

 

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