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Alfredo Jiménez Mota: Entre la impunidad y el olvido
Publicado el: 02-Abril-2008
En mi memoria todo está intacto, parecería que fue ayer... pero ya pasaron tres años, mil 96 días para ser exacto, desde aquel 2 de abril de 2005 en el que alguien "levantó" a quien fuera entonces mi mancuerna en esto de la reporteada, Alfredo Jiménez Mota.
Él llegó a El Imparcial a principios de noviembre de 2004, sólo una semana después de mi segundo ingreso a ese diario editado en Hermosillo, Sonora.
"Contigo y un vato que viene de Culiacán vamos a hacer un equipazo para seguridad pública", me dijo el subdirector editorial, "es alguien que está clavadísimo en la onda del narco, le gusta mucho escribir y se sabe los nombres de todos los pinches mañosos".
Desde que empezamos a trabajar juntos, nuestras metodologías chocaron y si bien nunca fuimos amigos, puedo decir orgulloso que, a pesar de todo, sí formamos un buen equipo.
Su estilo era el del clásico reportero que se cree policía, de esos que acusan y señalan culpables, mientras que yo me limitaba a documentar hechos y dejar que los lectores hicieran sus propias conclusiones. Hoy, él libra una batalla contra el olvido y yo, pos aquí escribiendo detrás de una máscara.
Luego de su desaparición una bola de zánganos, que se dicen "periodistas" porque usan calcomanías con la palabra "prensa" en sus carros para poder conducir ebrios, salieron a gritar a los cuatro vientos que Alfredo había sido casi como su hermano, sólo para figurar en la información que se publicaba en los medios nacionales.
Todo mundo decía conocerlo y admirar su trabajo periodístico... pero nel, sólo era hipocresía y oportunismo.
Actualmente, el caso de Alfredo es emblemático en América Latina y lamento decir que estoy convencido que jamás sabremos qué pasó con él y la verdad no estoy muy seguro si en verdad quiero saberlo. Me aterra pensar cómo terminó su vida.
Algo que podría dar un poco de luz en las investigaciones es la captura del Alfredo Beltrán Leyva, "El Mochomo", operador del Cártel de Sinaloa en el Noroeste del País y, aunque no creo que haya tenido una participación directa en el plagio, su lugar en la cima de la organización seguramente le permitió conocer qué pasó.
"El Elemento", como llamábamos a nuestro compañero en la redacción, escribió un largo reportaje sobre los hermanos Beltrán Leyva, conocidos como "Los tres caballeros", donde se describía su influencia en el tráfico de drogas en Sonora y su relación con la banda de "Lo Güeros", integrada por los hermanos Enríquez Parra y que a su vez pertenecían a la célula de "Los números".
Yo siempre decía como broma que estudié comunicación porque no quería saber nada de los números y ¡chíngales! que me toca lidiar con ellos en mi quehacer reporteril.
Hipótesis hay muchas y dos de ellas apuntan, obviamente, hacia el narcotráfico: La primera señala que fue el mayor de "Los Güeros", Raúl o "El nueve", quien lo quitó del camino enfadado por lo que escribía.
La otra teoría, que es defendida a capa y espada por el reportero estadounidense Michael Marizco (¡saludos carnalito!), indica que el capo "Don Adán" Salazar lo borró del mapa porque lo señaló como autor intelectual de la ejecución de un Ministerio Público Federal en la capital sonorense.
"Lo que usted escribió me está afectando mucho y quiero que nos juntemos a platicar... usted dígame a dónde y le mando un avioncito para que nos veamos", propuso el originario de Chinipas, Chihuahua, en una conversación telefónica con Alfredo. La cita nunca ocurrió.
La verdad yo no creo tanto que el responsable de la desaparición sea un mañoso, porque el "narco profesional" está acostumbrado a vivir al margen de la ley y, aunque se cuida, le importa madre lo que se publique acerca de él e incluso le agrada que destaquen sus triunfos.
Para mí, Alfredo dormía con el enemigo y fueron sus fuentes informativas quienes lo llevaron a la desaparición, porque es el funcionario público, el policía corrupto, quien se cuida de que su historia no llegue a los medios porque él sí tiene mucho que perder en su estatus político y social.
La noche que se lo llevaron, Alfredo canceló una cita con una compañera porque se citó "con un contacto que estaba muy nervioso".
En las siguientes horas se encontró con el director general de los Ceresos del Estado, platicó con él en el carro y, por lo menos, recibió en su celular un par de llamadas del subdelegado de la PGR.
Nunca más se supo el paradero de Alfredo.
Tres años después, el Ejército y las autoridades federales han asegurado al crimen organizado sonorense millones de pesos en propiedades, mientras que los participantes en el levantón y la gente que tuvo alguna relación con los hechos, han sido ejecutados poco a poco. Ya perdí la cuenta de cuántos muertos van.
El responsable "oficial" de la desaparición, "El nueve", fue "levantado" junto con tres de sus gatilleros y murió a golpes, después de que lo torturaron reventándole los testículos con unas pinzas.
Sobre el pecho le acomodaron todas sus identificaciones para que la Siedo no tuviera duda de quién era y, después de encobijarlo, lo lanzaron desde una avioneta en un paraje de Navojoa.
Mil 96 días y su madre aún espera verlo cruzar la puerta de su casa, en la comunidad ferrocarrilera de Empalme, donde salió un día diciéndole a sus padres que sería un periodista famoso, sin imaginarse que pagaría tan caro su trascendencia en esta vida.
En El Imparcial alguna vez me dijeron: "No seas miedoso, no pasa nada si escribes sobre el narco... es más, si te pasa algo te hacemos un pinche busto y le ponemos tu nombre a la redacción". Espero que al menos esa oferta se la cumplan a Alfredo.
Cuídense, ¡agúr!.
Lo invito a leer mis entregas anteriores:
Los nuevos pecados de la gente
¿Peatón invisible?... ¡chale!
Cámaras urbanas: Vouyerismo disfrazado de vigilancia
El Saltillense

WIKIO

Por: Hector Javier Peña Cedillo
Muy bueno tu articulo. Porque es de primera mano, un testigo de esa historia, que desde los primeros dias de su desaparicion todos sabian que ocurriria, y nadie hizo nada.
Por: Carlos Humberto Mendoza Peña
Buenos articulos y pues no estaria mal uno del latingober y otro de la "polecia" saltillense.
Por: Dazaev
Gracias María, te diré que en lo personal creo que en el Ejército la corrupción es un asunto personal, no de la institución. Acuérdate que los Zetas salieron de las Fuerzas Especiales de la Sedena. En otros cuerpos de "seguridad", la corrupción es prácticamente parte del organigrama, como en las policías municipales o los departamentos de tránsito, donde las cuotas de infracciones y mordidas son fijas. Y por último, te platico... acá entre nos... que no me salí de El Imparcial, me corrieron. Saludos.
Por: Maria Hernandez
Hola Dazaev, hasta tu entrega anterior me habías hecho reir, pero esta entrega me da tristeza por que esto pasa por la CORRUPCIÓN de las autoridades, a excepción del Ejercito (aún quiero seguir creyendo en el Ejercito no me quites mi esperanza)es pura corrupción el narco y autoridades siempre con la ambición del poder sólo para intereses propios, es cierto lo que escribes de los narcos profesionales, de los periodistas que se sienten intocables sólo porque traen en sus carros "prensa" y es cierto que muchas de las veces duermes con el enemigo QUE CINICOS LOS DEL IMPARCIAL, pero en todo esto hay algo bueno, QUE BUENO QUE TE SALISTE DE CON ELLOS !!!