Desafío legal y cultural para mujeres víctimas de abusos en Vietnam

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    Hang, de 46 años, fue colgada de los brazos durante horas y golpeada con un martillo, con botellas de cerveza rotas y una cadena de acero el pasado 18 de julio.

    Hanoi, Vietnam.- Cuando el marido de Tran Thi Thu Hang vio cómo el sirviente de la pareja le estaba arrancando las canas a su mujer, le entró un ataque de celos y la sometió a una paliza que duró 15 horas. El caso llamó la atención de los medios locales, no sólo por el exceso de brutalidad, sino también porque deja en evidencia el enraizado problema de la violencia machista en la sociedad vietnamita.

    Hang, de 46 años, fue colgada de los brazos durante horas y golpeada con un martillo, con botellas de cerveza rotas y una cadena de acero el pasado 18 de julio. Para frenar el flujo de sangre, su marido, Luu Nguyen Tan, de 48 años, utilizó una aguja de coser para cerrar sus heridas.

    Al final, los vecinos alertaron a la policía y Hang fue enviada inconsciente al hospital, donde los médicos afirmaron que podría haber muerto si hubiera sido ingresada un poco después. El caso fue reportado a la policía y Tan fue arrestado por "provocar heridas de forma deliberada".

    La violencia machista está muy extendida en Vietnam, según un estudio publicado en noviembre por el gobierno y la ONU. Una de cada tres mujeres casadas sufrieron violencia física o sexual por parte de sus maridos en algún momento de su vida. Y el problema está dañando la salud mental y física de numerosas mujeres, añadía el estudio.

    La legislación que pretende prevenir la violencia machista no ha traído muchos cambios, afirman expertos en temas de género. Muchos responsabilizan a las autoridades por no lograr proteger a las mujeres. "Las leyes sobre violencia machista no funcionan bien en realidad", afirma el psicólogo Khuat Thu Hong, que dirige el instituto de estudios de desarrollo social de Hanoi.

    Hong afirma que las mujeres son tratadas con frecuencia como ciudadanos de segunda clase. Muchos creen que es duro para mujer con formación encontrar un marido. No es ni siquiera muy aceptable socialmente que una mujer conduzca una moto y que su marido o novio vaya atrás.

    En la cultura confuciana tradicional vietnamita, muchos creen que el deber de la mujer sigue siendo permenacer pasiva y aceptar los abusos de su marido para garantizar la armonía en la familia. El ideal de una familia armónica se valora más con frecuencia que los derechos individuales, por lo que las mujeres enfrentan la presión de permanecer al lado de sus maridos maltratadores.

    "A veces quiero ir a fiestas con amigos, pero mi marido no me lo permite", cuenta Nguyen Thu Nga, una empleada en un medio en Hanoi. "Me golpea frecuentemente si no le obedezco, así que no tengo muchas oportunidades de salir con amigos".

    Algunos expertos en temas de género afirman que las técnicas occidentales para prevenir este tipo de violencia ayudando a las mujeres a huir y comenzar una nueva vida no funcionarían bien en la estricta sociedad vietnamita, donde la información se extiende con rapidez y las conexiones sociales son fuertes, y no siempre para ventaja de las víctimas.

    Por eso, los expertos creen que los esfuerzos para frenar esa violencia deberían centrarse en reunir testigos y abogados que intervengan en nombre de las mujeres dentro de sus propias comunidades.

    La Unión de la Mujer sigue las normativas legales recomendando a las mujeres que quieren divorciarse que primero hagan tres intentos de reconciliación, supervisados por la policía y por funcionarios sociales. Pero esos procedimientos son complicados y muchas mujeres pueden sufrir incluso peores repercusiones por parte de su maridos por el hecho de intentar separarse.

    En mayo, Nguyen Thi My Linh, de 36 años, se envenenó a sí misma tras ser golpeada por su marido. "Obviamente, la violencia doméstica está retando a las autoridades a hacer más para promover los derechos de las mujeres", afirma Hong.

    Pese a ser víctimas, la mayoría de las mujeres no quieren que sus maridos vayan a prisión porque sus familias perderían así su principal fuente de ingresos y sus hijos sufrirían las consecuencias. Incluso muchos temen que la violencia sea mucho mayor cuando sean liberados.

    La pasividad es otro de los problemas, cree el psicólogo Nguyen Kim Quy, del instituto de educación y psicología vietnamita. "La actitud de resignación de las mujeres les impide disfrutar de sus derechos", afirma Hong. "La cultura tradicional confuciana existe en Vietnam desde hace casi mil años, influyendo con mucha fuerza a la población".

    El caso de Hang refleja las dos partes del dilema. "No recuerdo cuántas veces me golpeó desde que comenzamos a vivir juntos", cuenta. "Me pega por cualquier motivo y yo sólo callo. Cuanto más replico, más me golpea". Sin embargo, tras recibir la noticia de su arresto, la esposa maltratada se arrepintió. "No quiero que lo encierren en prisión".

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