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Denuncia extorsión por abuso de confianza

Estafador condiciona supuesta ayuda laboral en EUA

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domingo, 17 de junio del 2012

Extorción. La señora Francisca denuncia que ella y su esposo fueron víctimas de un conocido quien les ofreció llevarlos a Estados Unidos y desapareció con 15 mil pesos que le habían pagado. Foto: Vanguardia-Jesús Peña
Extorción. La señora Francisca denuncia que ella y su esposo fueron víctimas de un conocido quien les ofreció llevarlos a Estados Unidos y desapareció con 15 mil pesos que le habían pagado. Foto: Vanguardia-Jesús Peña
Francisca creyó que por fin saldría de pobre el día en que un individuo de nombre Grimaldo Hernández, que también se hace llamar Rey Melchor Cabello Gómez, le ofreció, a ella y su pareja, llevarlos a trabajar a Estados Unidos por una módica cantidad de dinero

Sus penurias se habían terminado, Francisca y su esposo, verían la suya porque este hombre, que ofreció cambiarles la vida, por arte de magia, ya les tenía un lugar seguro en su empresa de pinturas en Texas.

“Nos dijo que él vivía allá, que pasaba gente, que venía, arreglaba y se los llevaba a trabajar”, dice.   

Lo único que tenía que hacer Francisca era entregarle 5 mil pesos para el trámite de pasaporte, visas y toda tipo de documentos que acreditaran su estancia en “el otro lado”.

La otra, era que Francisca le diera el dinero, los 5 mil pesos, y Grimaldo o Rey Melchor Cabello Gómez, el presunto estafador, los contactaría con un “coyote” que los pasara de mojados, sin problema, por el Río Bravo.

“Y ya ve que está uno pobrecito y le dije a mi señor ‘¿cómo ves?, ¿te vas?’, dice sí y luego el hombre éste dice ‘no, yo les arreglo a los dos’ y como mi señor ya tenía mucho de conocerlo, confiamos…”.

Francisca echó mano de los ahorros que con gotas de sudor y cansancio había juntado por años.

Un día de esos malos se apareció Grimaldo y Francisca le entregó el dinero, en unas cuantas semanas, le prometió el hombre, estaría con su marido en la Unión Americana.

“Empezó primero que le diera 300 y ahí se fue y ahí se fue. Me hizo firmar unos papales y se los llevó, como yo no sé leer…”.

Francisca durmió tranquila, hasta otro día que a su casa de la calle Mayas 1641, en la Colonia Anáhuac, llegó Grimaldo y le pidió más dinero, aduciendo que eran para el pago de otros trámites, a Francisca le dio mala espina, pero le entregó otros 5 mil pesos.

Tiempo después Grimaldo, el supuesto timador, volvió a casa de Francisca, y le solicitó más dinero, pero Francisca ya no tenía qué darle, sus ahorros se habían agotado y sólo contaba con lo justo para comer e irla pasando.

Presionada por Grimaldo la mujer acudió con una prestamista que a altos réditos le soltó 5 mil pesos, los cuales Francisca puso en la mano de Grimaldo Hernández.

“Este hombre me dijo que no me preocupara, que yo podía vender lo que quisiera para juntar el dinero, que él me iba a arreglar una pensión, el seguro de vida en Estados Unidos, me hizo una que… olvídese”.   

El asunto de su traslado a Estados Unidos iba viento en popa, dijo Grimaldo a Francisca.

Pero otro día cayó en su casa exigiendo más dinero, Francisca no tenía ni un quinto, entonces Grimaldo le pidió las escrituras de su casa, sólo así le ayudaría a pasar con su marido a Estados Unidos. Francisca se negó.

“Le dije a mí no me juegue chueco, porque yo no me voy a quedar así, pos cómo”.

Desde ese día Grimaldo desapareció, jamás volvió a casa de Francisca y cuando la mujer le llamó por celular para exigirle que le devolviera los 15 mil pesos que le había sacado, nunca respondió.

Seguro que Grimaldo, el hombre que había burlado su confianza, se fugó con el dinero, malició Francisca.
“No supe cuánto le di, pero sí le di bastante, a cuánta gente no habrá engañado, pa’ que vea nomás el peladito…”,

Ni Francisca ni su esposo volvieron a saber de Grimaldo, lo único que les quedó fue interponer una denuncia ante la Procuraduría General de Justicia del Estado, misma que hasta la fecha no ha surtido efecto.

“Que saque la cara y que me pague todo lo que me debe y que la gente no se confíe, porque les va a hacer lo mismo”, dice la mujer algo más que desconsolada.

Que saque la cara y que me pague todo lo que me debe y que la gente no se confíe, porque les va a hacer lo mismo”.
Francisa, afectada.