Coahuila- Saltillo

- Saltillo

Déficit de atención, una discapacidad invisible

Detrás de un adolescente varias veces expulsado de la escuela, de suicidas, del embarazo precoz, de adultos que pierden su empleo con facilidad, de las adicciones, los genios y hasta de peligrosos delincuentes, podría haber una víctima del TDAH (Trastorno del Déficit de Atención e Hiperactividad).

Por:  

domingo, 09 de marzo del 2008

    Como contraparte, personalidades como Albert Einstein, el campeón olímpico de nado Michael Phelps, John John Kennedy, Bill Clinton y Winston Churchill fueron diagnosticados con déficit de atención.

    En México, Alejandra Guzmán, Guadalupe Loaeza y Gaby Vargas padecen de este trastorno. Algunas de ellas públicamente han reconocido sus dificultades escolares. El déficit de atención, detectado hace un siglo, afecta a 5.5 millones de mexicanos, la mitad de ellos adultos, pero su diagnóstico y tratamiento está ausente de una política de salud pública.

    Se calcula que en los Estados Unidos el Trastorno del Déficit de Atención cuesta 77 mil millones de dólares anuales, porque quienes lo padecen pierden el empleo, tienen más accidentes, adicciones y conductas que generan un gasto importante.

    Y además su tratamiento con base en fármacos es estigmatizado sistemáticamente por grupos que se oponen a que los niños sean medicados. Pero así como un dolor de cabeza no se ve, pero es capaz de afectar a una persona a grado de trastornar sus actividades cotidianas, el TDAH necesita de tratamientos, terapias, medicinas y un apoyo extraordinario en el campo de la educación especial.

    Buscando a Dori la de Nemo
    Gino es uno de esos millones de niños con TDAH. Su abuela, y su madre Adriana Pérez de Legaspi también lo padecen, pero hasta hace poco pudieron ponerle un nombre a la serie de actos impulsivos y temerarios, a los olvidos y conductas poco usuales que los acompañan de por vida.

    Gino tuvo suerte. Su madre fundó la Asociación Mexicana por el Déficit de Atención, Hiperactividad y Trastornos Asociados, es la presidenta y está decidida a que además de que se originen políticas públicas de salud mental, los niños con TDAH no puedan ser expulsados de las escuelas.

    Mezclando la historia de Dori, el personaje con déficit de atención en la película de Disney "Buscando a Nemo", con expresiones como el que las células se atarantan, Adriana Pérez de Legaspi logra que los asistentes al Foro de TDAH organizado por Arteactivo, un centro artístico y de apoyo educativo para niños con déficit de educación, se involucren en el tema.

    "Lo que es indispensable es que a mi hijo y a 2 millones 200 mil más no los corran del colegio. Lo que hicimos en una iniciativa consensuada con los grupos opositores es que se determinara, por ejemplo, que un maestro no puede medicar a los niños, que la escuela condicione la estancia del niño a un tratamiento con un doctor en especial, tampoco que si no está tratado no lo reciban.

    "Lo único que nosotros queremos es que no los corran por una condición de la que no son responsables, así como no sacas a un niño con silla de ruedas de clase. Esa iniciativa ya progresó, fue publicada en septiembre de 2007 y no ha progresado la norma oficial.

    "La norma oficial la solicitan los especialistas médicos para decir cómo se va a tratar, pero los grupos opositores a los fármacos, los maestros y los padres tenemos otras agendas.

    "El problema no está en el tratamiento, 500 mil niños son los que pueden tener acceso, con norma o sin ella.

    -¿Es costoso un tratamiento para un niño con TDAH?- "Muy costoso. El Sistema Nacional de Salud, en el Hospital Juan Navarro, de alta especialidad, ofrece el tratamiento farmacológico pero no con el fármaco más adecuado. Es de redosificación, uno que te tomas una pastilla cada cuatro horas para conseguir el efecto.

    "Los niños con mayores posibilidades toman una pastilla en su casa, a las siete de la mañana. Nadie más se entera en la escuela y le dura hasta 10 horas y toman una combinación de varios fármacos porque tienen varios síntomas, lo cual es muy caro.

    "El neurólogo pediatra, el siquiatra infantil, hay que llevarlo a mediciones, hay pruebas, lo que quiebran en otras casas, la educación especial, el maestro que lo regulariza. Yo tengo un niño que te puede costar 25 mil pesos mensuales, como si tuviera cinco niños, y no todo mundo puede tener ese privilegio.

    "Por eso la presión al Sistema Nacional de Salud para que el diagnóstico sea generalizado, para que el tratamiento a nivel ajustes escolares sea profesionalizado, el conocimiento de los padres y medios de información, porque para que lleguen al especialista médico son muy pocos".

    Jugando con tiburones
    Respecto del tamiz que pudiera existir en las escuelas públicas, para la detección con niños de TDAH, Adriana Pérez de Legaspi señala que incluso en el ámbito privado los niños son expulsados por el sistema escolar debido a su pobre desempeño.

    "Los echan a la calle. Hay un agravante muy serio: `El Mochaorejas' se diagnosticó como TDAH, en su última entrevista con López Dóriga dijo: `Es la hiperactividad lo que me tiene así'.

    "El sistema delincuencial los detecta primero por sus inteligencias privilegiadas, porque los echaste del sistema escolar a los 12 años. Se roban un coche en un minuto y son buenísimos, se pelean más rápido y son menores de edad".

    Y volviendo a "Buscando a Nemo", señala que Dori, la pez con déficit de atención, no juega con otros peces sino con los tiburones, dice que habla "ballena" y se sale de las reglas al salir del arrecife.

    "No todos los TDAH terminan así, pero si revisas a los niños que están en condición de calle te vas a encontrar con que a los 7 u 8 años fueron echados de la casa o de la escuela y antes de 72 horas ya están desarrollando una adicción.

    "Casi el 90 por ciento tiene un TDAH no diagnosticado y por supuesto hay sexualidad precoz, maternidad precoz, enfermedades venéreas, adicción y abuso de sustancias.

    "El dinero del chino Ye Gon, en lugar de aplicarlo a las adicciones, me lo hubieran dado a mí, para detectar el TDAH. Tenemos una problemática no percibida porque la gente no sabe de qué se trata", finalizó la directora de la Asociación Mexicana por el Déficit de Atención, Hiperactividad y Trastornos Asociados.