Denuncia empresario anomalías dentro de la CFE y hasta presenta pruebas de lo que ocurre dentro de la empresa de clase mundial
El Gobierno Federal afirma que la CFE es una empresa de clase mundial. Así lo repite en los anuncios con los que bombardea día y noche a la ciudadanía a raíz de la desaparición de Luz y Fuerza del Centro.
Pero de acuerdo a la revelación hecha por el empresario Leonel López Sánchez, propietario de la empresa Dobsa Construcciones, S.A. de C.V. ante Reporte Índigo, algunos de los funcionarios públicos que trabajan en la CFE podrían no encajar en el modelo de “clase mundial”.
La semana pasada, Reporte Índigo informó sobre una investigación realizada por Energía y Rendición de Cuentas, asociación civil encabezada por el economista y ex diputado federal Cuauhtémoc Velasco, sobre una presunta red de corrupción que opera en la CFE desde hace más de 10 años.
Ahora presentamos el testimonio del empresario Leonel López Sánchez, socio mayoritario de la empresa Dobsa Construcciones, S.A. de C.V., quien describe el presunto soborno que le exigió Rubén Loredo Romero, subgerente de la División Centro Oriente, cuyo centro de operaciones está en la ciudad de Puebla.
A cambio de darle el fallo positivo en una licitación para construir un edificio del Centro Nacional de Energía, proyecto valuado en 43.5 millones de pesos, presuntamente Loredo Romero pidió a López Sánchez 5.5 por ciento de “mordida” para él y sus muchachos.
El presunto soborno
El 13 de febrero de 2008, la División de Distribución Centro Oriente publicó en el Diario Oficial la convocatoria de la licitación pública 18164025-015-08.
El 13 de marzo, 11 empresas se presentaron para entregar su oferta técnica y económica.
Dobsa hizo la propuesta más barata, 200 mil pesos menos que RB Ingeniería y Consultoría, S.A. de C.V.
El 18 de marzo, día del cumpleaños de Leonel López Sánchez, recibió una llamada de Loredo Romero, subgerente de la División Centro Oriente de la CFE, quien le pidió una cita.
Se encontraron al día siguiente en un restaurante de la ciudad de Puebla, donde presuntamente el funcionario de la CFE pidió a López Sánchez una “mordida” equivalente al 5.5 por ciento del contrato. A cambio, ofreció ayudarlo para ganar la licitación. Este año, “El Gober Precioso” Mario Marín entregó a Rubén Loredo el Premio Estatal de Ingeniería 2007-2008.
El empresario regateó, pero el funcionario de la CFE no sólo se negó, sino que luego aumentó .5 por ciento al monto de la “mordida”.
López Sánchez reconoce que entregó el soborno porque Loredo Romero le prometió que luego podrían modificar el contrato para compensarle la “mordida”.
‘Pacto de caballeros’
Afirma que no denunció el caso ante los altos mandos de la CFE porque no confía en las autoridades y finalmente, la CFE asignó el contrato a Dobsa y le entregó un anticipo de 13.11 millones de pesos. De esa cantidad, López Sánchez pagó a Loredo Romero el 6 por ciento pactado.
El dinero fue entregado el 24 de mayo de 2008 en una maleta deportiva que López Sánchez colocó en la cajuela del Stratus que conducía el funcionario de la paraestatal.
El empresario y el funcionario no respetaron el pacto de caballeros. López Sánchez incumplió los tiempos de avance de la obra porque, según dice, al tener que deshacerse de una parte de su anticipo, ya no tuvo solvencia económica para cumplir el contrato.
Señala que comenzó la obra con 30 días de retraso porque la CFE hizo cambios al proyecto. Debido a estas modificaciones, debía utilizar más acero, pero la paraestatal no le permitió ajustar los costos ni hacer un convenio modificatorio.
Como no hubo apoyo por parte de Loredo Romero, el contrato de Dobsa fue rescindido el año pasado por incumplimiento del proveedor.
López Sánchez reclamó del dinero a Loredo Romero, pero éste se negó a entregárselo.
El 19 de marzo de 2009, López Sánchez envió una carta a Loredo Romero para reclamarle el cobro del soborno. Y ese mismo día, el entonces diputado Cuauhtémoc Velasco entregó una copia de esa carta a la Dirección General de la CFE.
El documento fue turnado por Alfredo Elías Ayub al Órgano Interno de Control afirmando que su única obligación era entregar el oficio a dicha oficina, pero que ello no implicaba la obligación de hacer una investigación.
El Órgano Interno de Control abrió el expediente 001017/2009- CI, y el empresario fue notificado formalmente el 30 de marzo. A partir de esa fecha, tenía 10 días hábiles para ratificar su denuncia.
Ofrece devolver dinero
Loredo Romero buscó al empresario Luis Fernando Castillo, de la compañía Proveedores de Servicios para la Construcción Praga, S.A. de C.V., a la que Dobsa había subcontratado para la construcción del edificio del Cenace.
Durante marzo y abril, intervino Castillo como mediador. El funcionario público ofreció devolver el dinero del soborno a cambio de que Leonel López se desistiera de su denuncia ante el Órgano Interno de Control.
López Sánchez grabó más de 27 conversaciones que tuvo con Loredo Romero y Castillo. En las de Loredo Romero no se habla abiertamente del soborno. Y en las conversaciones con Castillo, éste habla a nombre del funcionario y sí aborda el tema del dinero y de los acuerdos que hicieron para que el asunto no trascendiera.
A través de Castillo, Leonel López Sánchez fue citado en un hotel de la ciudad de Puebla el 15 de abril. Supuestamente, el funcionario de la CFE le devolvería el dinero del soborno.
El dueño de Dobsa se llevó una amarga sorpresa. El funcionario público lo había denunciado previamente acusándolo de extorsión, así que fue detenido, junto con el abogado que lo acompañaba, por elementos de la Policía Judicial del estado de Puebla.
El 13 de abril, Loredo Romero afirmó ante el MP: “el suscrito cuenta con mayoría de edad y un modo honesto de vivir y siempre me he conducido con probidad ante la sociedad…”. Afirmó que estaba siendo extorsionado por López Sánchez, quien supuestamente lo amenazó con hacerle daño a él y su familia si no le entregaba 2.6 millones de pesos.
“Ante esta situación, me encuentro en verdad desesperado y con una zozobra al grado de no poder conciliar el sueño pues temo que sus amenazas se hagan realidad”, declaró Loredo Romero. Aunque ese temor no se refleja en las conversaciones telefónicas que tuvo con el propietario de Dobsa ni en las reuniones que sostuvieron el 20 de febrero de 2009, el 12 de marzo y el 1 de abril en las oficinas de Loredo Romero en Puebla. El 15 de abril, el MP Herbert Enrique Vaquero Olivares determinó liberar a López Sánchez y a su abogado porque consideró que la acusación de Loredo Romero “resulta ser de poca credibilidad”.
De acuerdo a la conclusión del MP, “el supuesto agraviado Rubén Loredo Romero sostenía una relación posiblemente comercial o posiblemente de una prestación de servicio, es decir, que tanto el agraviado como el indiciado habían realizado a su conveniencia operaciones mercantiles que se reflejaron en beneficios económicos para ambos.
“Concretamente, el C. Rubén Loredo Romero recibió una comisión indebida por la contratación de los servicios de la empresa que representa el C. Leonel López Sánchez. “El C. Rubén Loredo Romero pretendió aprovecharse de la buena fe de esta institución al formular una querella que en los hechos que manifestó no fueron apegados a una verdad histórica”, señala la resolución del MP. López Sánchez afirma que Loredo Romero nunca se presentó ante el MP para ratificar la denuncia en su contra. Señala que está esperando que lo haga para proceder penalmente contra el funcionario por falsedad de declaraciones, daño moral y lo que resulte. El 8 de octubre pasado, el Órgano Interno de Control informó a López que no existían elementos suficientes para fincar responsabilidades a Loredo Romero. Ello pese a que el empresario presentó todos las pruebas que tuvo a su alcance, como las grabaciones telefónicas y el propio expediente abierto en Puebla. Le pidieron que presentara una foto o video del momento en que entregó la maleta con el dinero, que especificara la denominación de los billetes y un comprobante del retiro de esos recursos. Cumplió con los dos últimos requerimientos.
Las historias de corrupción sacan a relucir el peor rostro de aquellos que se coluden.
Éste es uno de esos casos.
Conflicto de interés
El ex legislador Cuauhtémoc Velasco Oliva podría haber incurrido en un conflicto de interés en sus confrontaciones con la Comisión Federal de Electricidad.
Su hermano Luis Ángel Velasco Oliva es el abogado del empresario Leonel López Sánchez.
Es él quien lo asesora en la solución de las cinco demandas interpuestas contra la CFE.
López Sánchez afirma que Luis Ángel es su representante desde hace cuatro años, incluso antes de conocer a Cuauhtémoc Velasco.
Sin embargo, esto no excluye la posibilidad de que el abogado haya recurrido a los buenos oficios de su hermano legislador para ejercer presión sobre la paraestatal.
Cuando aún era legislador del partido Convergencia en la 60 Legislatura, Cuauhtémoc Velasco Oliva intercedió ante la CFE para que se atendieran las demandas del dueño de Dobsa.
Directivos de la CFE reconocen que López Sánchez cumplió con todos los contratos que no pasaban de 5 millones de pesos.
Pero cuando Dobsa ganó licitaciones de proyectos valuados entre 7 y 13 millones de pesos, no pudo cumplir algunos contratos en tiempo y forma.
Y aunque los directivos de la CFE descalifican los señalamientos de Cuauhtémoc Velasco Oliva, el ex legislador aún es recibido en audiencias para atender sus denuncias.
Entrevistado por reporte Índigo, Cuauhtémoc Velasco negó que existiera conflicto de interés.
Expresó que quien llevó el caso del dueño de Dobsa fue su asesor, Leandro Zamora.
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