Tras las elecciones parlamentarias, que se desarrollarán en tres etapas, tendrá que elegirse una segunda cámara, el consejo de la Shura.
El Cairo, Egipto.- Han pasado ya ocho meses desde que los egipcios celebraban en la plaza de Tahrir, en El Cairo, el derrocamiento del régimen de Hosni Mubarak. Ahora, una parte de la población ve desencantada cómo la revolución que alabó entre otros el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, quizá fue sólo un fraude.
La caída del entonces presidente egipcio, propiciada por los generales del ejército, se pagó cara con las vidas de muchos manifestantes. Y sobre todo desde la última y sangrienta confrontación entre manifestantes cristianos y soldados ante los edificios de la televisión, las voces críticas se plantean si el antiguo régimen no estará más vivo de lo que se pensaba.
Es cierto que Mubarak se enfrenta a los tribunales, y que algunos de sus ex ministros están ya condenados. Pero los procesos rápidos ante cortes militares, la corrupción de los funcionarios, la cobertura de unos medios estatales fieles al gobierno y la retórica de los nuevos ministros no se distinguen sustancialmente, según muchos observadores, de lo que era antes.
Además, en estos meses entre muchos egipcios se ha asentado la impresión de que el ejército busca retrasar conscientemente la entrega del poder a una cúpula civil alentando los disturbios. Y es que en las décadas que siguieron al fin de la monarquía, los militares se aseguraron numerosos privilegios.
El consejo militar, que asumió el poder tras la salida de Mubarak el 11 de febrero, subraya que no se retrasará el inicio de los comicios parlamentarios, previstos para el 28 de noviembre. Pero de momento no hay fecha para las elecciones presidenciales. En las últimas semanas, varios candidatos a la jefatura del Estado han declarado que estos comicios deberían tener lugar en abril del año próximo. Pero según el calendario que ha fijado el ejército, no sería posible.
Tras las elecciones parlamentarias, que se desarrollarán en tres etapas, tendrá que elegirse una segunda cámara, el consejo de la Shura. Éste formaría su sesión constitutiva el 24 de marzo. Después habría que promulgar una nueva Constitución, que probablemente debilitará el poder del nuevo presidente y fortalecerá la influencia del Parlamento.
"Hace ocho meses, todos los corazones estaban llenos de esperanza, y hoy los ojos se llenan de lágrimas", escribió el diario independiente "Al Masry Al Yom" un día después de los funerales de los cristianos fallecidos. La jefatura de redacción concluyó que "el pueblo egipcio aún no ha derrocado al régimen". Egipto no está viviendo una fase de transición hacia la democracia, sino una etapa de improvisación con un gobierno de transición que no haría mejor cosa que dimitir.
mo