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Crean artesanías con llantas usadas

Adolescente y su padre encontraron en esta labor un modo de ganar un dinero extra para llevar a casa

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viernes, 16 de abril del 2010

  • Adolescente y su padre encontraron en esta labor un modo de ganar un dinero extra para llevar a casa
Laura y su papá, Rodolfo Hernández, un desempleado que combina los oficios de carpintero y mecánico, encontraron en el reciclaje de neumáticos una forma de hacer artesanías y conseguir dinero extra, que siempre falta en la casa.

Sus productos hechos con llantas usadas: jarrones, floreros, portavasos, lámparas, aretes, pulseras y todo lo que su imaginación los lleva a crear, los ofrecieron en la Feria del Desierto, en la exhibición De cierto Oficio en el Museo del Desierto.

A sus 16 años Laura Hernández ha concluido la secundaria, pero este año no estudió, aunque promete que el próximo ciclo escolar buscará una opción y dedicará menos tiempo a hacer artesanías de llantas.

Contaminación

De acuerdo con autoridades del medio ambiente en México, los neumáticos de desecho representan un gran problema de contaminación, principalmente para las entidades que comparten frontera con los Estados Unidos.

Estimaciones conservadoras de ambientalistas indican que cada año más de un millón de llantas usadas cruzan la frontera hacia México con el propósito de venderse, sin embargo la mayoría son desechadas casi de inmediato.

Laura desconoce que el problema de las llantas usadas ha llevado a la industria hulera de México y a la Secretaría del Medio Ambiente a firmar un convenio para reducir el problema ambiental por llantas de desecho, ella sólo sabe que encontraron en las artesanías con llantas una forma honesta de ganar un extra.

Hacer jarrones, floreros y otros artículos con llanta no sostiene a la familia Hernández, sin embargo sí representa un ingreso extra.
"Mi papá era carpintero, pero se salió de trabajar porque le quedaba muy lejos. Ahora está trabajando de mecánico y yo además de hacer jarrones vendo herrería a comisión", dijo Laura entusiasmada por el reconocimiento a su trabajo.

En un jarrón grande de aproximadamente un metro de altura Laura, con la ayuda de su padre, invierte en promedio cinco horas de trabajo, desde cortar la llanta con cuchillos y pinzas hasta pintar el jarrón con pintura negra y colocarle un acabado en color oro; la pieza tendría una valor entre los 100 y 500 pesos.

Las ventajas de estos jarrones de acuerdo con Laura, es que la base es también de llanta y no se pudre pronto con el agua y la tierra como un jarrón o macetero de barro o de cualquier otro material, son resistentes, no se rompen y pueden transportarse con facilidad porque son ligeros, pero lo mejor es que se está reutilizando una llanta que causaría problemas en cualquier lugar.
`Sólo estorbaban'

Hace un año y medio Rodolfo Hernández empezó con el reciclaje de llantas al encontrar en la colonia Postal Cerritos muchas de éstas en la calle, sólo estorbando.

Laura empezó a ayudar a su padre y se le fueron ocurriendo ideas para hacer más productos reciclados de llanta: al principio eran sólo jarrones y maceteros, después fueron portavasos y enseguida lámparas.

Ahora Laura aprovecha incluso los desechos de las llantas que se usan para los grandes jarrones y elabora aretes y pulseras.

"Se vende poco, pero quienes más compran son gente que no es de aquí, que nunca habían visto una artesanía hecha de llantas de carros, de motos y de bicicletas. Por ejemplo ayer nomás vendimos 50 pesos, pero no nos desanimamos", dijo Laura.

El sueño de Laura no es vender por montones los jarrones de llanta reciclada, sino conseguir una beca para estudiar por tener esa gran idea de cuidar el medio ambiente convirtiendo un producto de desecho en algo útil.

"Ahora estamos haciendo artesanías en donde se reciclan más cosas, por ejemplo una noria en donde se pone una botella de plástico, llanta, fichas de plástico; todo reciclamos", dijo Laura.

¿Dónde sucedió?