Cortés, amarrado al tricolor
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Javier Cortés quiere aprovechar al máximo su segunda oportunidad con la Selección Nacional
México, DF. La maleta de Javier Cortés contiene la prenda de sus sueños: la playera del Tri, a la que se aferra con toda la fuerza de sus ilusiones, para no soltarla nunca más.
Mirada risueña, jovial, palabras convencidas y pasos firmes de un chico puma a quien le regresó la ilusión por vestirse de verde, pero con la plena convicción de siempre lucir ese color en el pecho, luego de ser suspendido seis meses de toda convocatoria al combinado nacional.
"Lo primordial era regresar a la Selección, ahora que se nos da es agarrarla [la playera] y ya no soltarla. Tomar esta oportunidad de regresar y tomarlo con mucha fuerza hacia el futuro", afirma a EL UNIVERSAL.
El escándalo con sexoservidoras en un hotel de Ecuador le pegó duro por acarrearle una dolorosa sanción. Sacó fuerzas para no perder su nivel con Universidad Nacional y con sus garras felinas e impetuosas piensa no dejar los llamados al Tricolor.
Desde la resignación, el futbolista de los Pumas tuvo que observar cómo la disminuida Selección Mexicana fracasó en la Copa América de Argentina, de la cual iba a formar parte. Ver ese torneo desde la distancia fue un sentimiento desagradable para el plurifuncional futbolista.
"Son muchas cosas las que te pasan por la cabeza. Primero que nada, lo del castigo es perderse la Copa América, no estar ahí y saber que pudimos jugar fue muy feo. Uno apoyó a la Selección desde donde estaba. Pero pude progresar y ver hacia el futuro", presume.
Todo esfuerzo que el volante auriazul haga será porque tiene los anhelos intactos de ser un elemento mundialista, olímpico y continental. Desde que supo que su castigo terminó la semana anterior se fijó esos objetivos y se dispuso a trabajar aún con más fiereza en su escuadra.
"La verdad, es que estar en eso [el Mundial, Juegos Olímpicos y Copa América] son metas que tengo desde ya y esperemos que así sea. Si tengo participación en Pumas, haciendo bien las cosas, se puede estar en la Selección", expresa Cortés.
La fortaleza para que sus sueños sigan sin un solo rasguño se forjó en el seno familiar y se ahondó con el compañerismo que encontró con sus amigos en Universidad, así como en su técnico, Guillermo Vázquez. Les agradece y su mirada se alegra.
"Mi familia fue muy importante para mí, porque me apoyó en las buenas y en las malas. Mis compañeros me ayudaron, también mi entrenador, para salir adelante", confiesa.
Hoy, Javier Cortés ya está en Houston, Texas, para preparar el duelo amistoso que la Selección Mexicana sostendrá mañana ante Venezuela, tras seis meses de espera.
"Me siento muy bien, muy contento. Gracias a Dios, el castigo se fue y estamos al ciento por ciento trabajando en mi equipo para ganarme esta oportunidad. Me cae muy bien y estoy muy motivado", asegura.
Y esa sensación de saber que es de nuevo miembro del Tricolor le da la seguridad para no perder la sonrisa, ni la firmeza de su andar.
Pero también está ansioso, porque se le notan las ganas de llegar al hotel de concentración de la Selección y ponerse la playera verde, la que nunca más quiere volverse a quitar.