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Cómo enseñar a los niños a manejar el dinero

Orientar a un niño desde pequeño a manejar el dinero le aportará una importante base para que se convierta en un adulto mejor calificado para gestionar sus finanzas. Enseñarle a ahorrar y el valor de las cosas y del trabajo es la forma más fácil de fomentar buenos y duraderos hábitos respecto al dinero.

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lunes, 03 de marzo del 2008

    La instrucción debe comenzar cuando los niños están en una edad temprana, y debe ser reforzada a medida que van creciendo. La clave del éxito está en darles oportunidades de manejar dinero, adecuadas a su edad, y usar esas ocasiones para guiar su comportamiento en la forma deseada.

    1. La primera base para inculcarle a un niño el valor del dinero empieza por no darle todo lo que pida, es la mejor manera de que entienda que las cosas tienen un valor. Antes de que esté preparado para recibir sus primeras monedas y billetes, se le puede ir enseñando qué es el dinero, para qué sirve y de dónde proviene.

    2. Puedes sentarte con el niño y explicarle la diferencia entre monedas y billetes y el valor que tiene cada uno. Una buena manera de llevar a la práctica esta enseñanza, es dejándolo que pague directamente pequeñas compras como el pan o el periódico, así aprenderá el costo de las cosas y a recibir los cambios.

    3. Llevarlo a las compras y verbalizar las opciones y comparaciones de precios en voz alta, ayudará al niño a entender el valor de las cosas. Es importante explicarle por qué se ha elegido una marca en vez de otra, con ello se le está enseñando a comprar lo más adecuado en la relación precio-calidad.

    4. Las transacciones electrónicas hacen que hoy en día sea más difícil que los niños vean el dinero cambiar de mano en mano, por eso es importante explicarles también qué es una tarjeta de crédito o débito y cómo se usa. Se puede llevar al niño al cajero y contarle de dónde sale ese dinero que está ahorrado en una cuenta del banco y proviene del trabajo realizado, y cuando vean que se paga con una tarjeta de crédito, es necesario explicarle que ese artículo que se está comprando se pagará más adelante cuando llegue el cargo a la cuenta del banco.

    5. Desde muy pequeños se puede proporcionar a los niños una alcancía para que vayan metiendo mínimas cantidades que se le pueden ir dando esporádicamente, abrirla cada cierto tiempo y comprarle un pequeño obsequio para que vaya conociendo las primeras nociones de ahorro. Una vez que los niños han aprendido a sumar y restar, es el momento de darles acceso al dinero e introducirles en la perspectiva práctica que les enseñará a tomar decisiones y a usar el dinero lo mejor posible. Para ello, resulta muy útil darles una cantidad pequeña a la semana o al mes, y que ellos resuelvan qué hacer con este dinero.

    6. Enseñarles a hacer un presupuesto para que administren su dinero, les motivará a ahorrar y les creará la disciplina de organizar y controlar sus finanzas. Hacer una lista de sus entradas y sus gastos semanales e incluir en éstos una cantidad destinada al ahorro, les demostrará cómo el ahorro rutinario y periódico puede ayudarles a lograr sus metas. Lo que importa no es el porcentaje del ahorro, sino el proceso en sí.

    7. Para introducirlos en la práctica del ahorro, puede ser también interesante que algunas cosas en las que están empeñados, porejemplo, una prenda de ropa de marca o un juguete, la paguen en parte con su dinero: además de enseñarles para qué sirve el ahorro, les ayudará a cuidar más las cosas sabiendo que tienen un valor.

    8. En ocasiones puede ser frustrante el ver que necesitarán de muchos meses para juntar la cantidad de dinero que les permita adquirir algunos de estos artículos; cuando esto ocurra, es el momento de enseñarles el valor del trabajo, impulsando a los niños a realizar pequeñas tareas remuneradas en el hogar que les ayuden a incrementar sus ahorros.

    9. A modo de juego se les puede enseñar qué son los intereses, por ejemplo, dándole al niño por cada 20 pesos que ahorre, 2 pesos de ganancias.

    10. No los rescates de sus errores: No hay que evitar que el niño despilfarre el dinero en una compra sin sentido, ni darle un adelanto si de repente se queda sin efectivo por haberlo administrado mal. Los chicos aprenden mejor de sus propios errores, y si se dan cuenta de que han gastado el dinero en algo ilógico, ellos aprenderán a no hacerlo en el futuro.