OPINIÓN

Variaciones sobre un tema

domingo, 17 de junio del 2012

Las conversaciones, los diarios, la televisión y los mensajes electrónicos dan vueltas sobre un mismo tema como mulas de noria: pasando, repasando sin descanso. Tal vez no se había tenido esta cantinela en lo que va de la historia. Claro que otros procesos electorales, desde el siglo 19, habían producido un gran clamor social, sobre todo cuando un gobernador se quiso pasar de listo, pero nunca habían concitado tanto interés. La política era cosa de hombres (adultos, por cierto). Hoy en día pocos hay, adultos, adolescentes de ambos sexos e incluso algunos niños, que no tengan opiniones sobre los candidatos y alguna idea acerca de sus diferencias.

Frente al debate televisado de los cuatro candidatos las reacciones eran tan diversas que uno podía preguntarse si los demás veían el mismo debate o el mismo canal, porque cada uno recibía señales que le parecían diáfanas aún cuando quien estaba junto había entendido otra cosa, a veces la contraria. Y no es que eso sea malo sino que es una muestra de que existe ya una opinión que cada quien considera correcta. Estamos lejos, muy lejos de otros periodos electorales en que ya sabías el resultado y votabas nada más por ejercer un derecho ciudadano. No parecía un proceso interesante desde ningún punto de vista excepto el de la rabia: ¡éstos vuelven a burlarse de nosotros! Era como comprar un boleto de una rifa en la que siempre la hija de la profesora se sacaba el pastel; comprabas el boleto y te ibas. Hoy no hay certezas, al menos no con respecto al resultado. Ahora hay preguntas y se percibe en el aire la indignación o, en muchos casos, la idea de que podemos decidir.

Uno intenta ser justo y escucha a cada candidato pensando en que debe tener una plataforma política clara, un conocimiento de la realidad nacional excepcional y una respuesta para cada tema (o región) que se le cuestione. Mas, con cierta frecuencia los cuatro candidatos nadan en la generalidad y tras ella se esconden. Entonces voltea uno hacia atrás y se interpela sobre su partido. Viene en seguida una claridad que deslumbra. Un ejemplo: Gabriel Quadri es preciso, didáctico, sereno, convincente, sin embargo no se ha dado cuenta que su partido es (lo dijo Paco Ignacio Taibo) el peor de todos: corrupto, falaz, traicionero e hijo de Elba Esther. Y como contra los hechos no hay argumentos, Quadri queda en el papel de mandilón de la “señora más mala del mundo” y como el intelectual que pone sus ideas al servicio de lo peor.

No tan claro pero no tan alejado está Peña Nieto cada vez que repite la cantinela: “yo apoyaré lo que propone el Partido Verde Ecologista; todos los mexicanos tienen derecho a que se les paguen las medicinas”, pues sí, nada más que las medicinas son el segundo gran negocio de la familia González, propietaria del partido Verde. Peña Nieto está ofreciendo a unos rapaces personajes prestarles la llave de la caja fuerte. ¿Será que no se da cuenta? Va a pervertir todo el esquema de salud pública (que tampoco es que sea un portento), ¡qué grave!

Quedan escasos días para que los cuatro terminen con sus campañas y den el paso al silencio para que nos permitan razonar el voto y continuar las discusiones. Ellos callarán porque el Instituto Federal Electoral lo manda pero algunos partidos harán la peor de sus funciones, la de zapa. Vendrán los repartos, los compromisos, las promesas, los tinacos, las despensas, las amenazas. Vendrá el dominio de las tinieblas: todo en lo obscurito.

Dos frases terminales: Escuché en una tienda, y no podía creerlo, a una señora que decía a su amiga que le habían dicho que si ganaba López Obrador les quitarían sus cosas personales: si tienes dos televisiones te quitará una. Yo, por mi parte, aunque tengo una sola televisión agradecería al Peje que me la quitara. Por el contrario, él dice que no atacará a las dos televisoras dominantes sino que ampliará los canales 11 y 22 (culturales) a todo México: que compitan entre sí.

Segunda: La muerte sorpresiva de Honorato Teissier, con quien habíamos estado reunidos muchos ecologistas el día de su muerte, nos hizo reflexionar en su generosa terquedad, en su compromiso con el desarrollo sistémico y en su crítica constante de la destructividad de los humanos. Un hombre querido y admirado, a la vez.