Unión de lo diverso

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Opinión
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Lo positivo y lo negativo al unirse produjeron la luz.

Lo masculino y lo femenino, al unirse produjeron la vida. En las diversidades puede haber oposición, separación o complementación. Ya alguien habló de la tesis, de la antítesis y de la síntesis en un nivel superior. Lo diverso produce asombro, temor, rechazo, discriminación. La diversidad provoca adversidad. Y, sin embargo, todo lo distinto encontrará su plenitud en la integración.

Sucede en los organismos vivos en que se unen orgánicamente tantas diversidades. 

Sucede en las orquestas sinfónicas en que es bienvenida la diversidad de timbres en los instrumentos para producir el acorde majestuoso y armónico.

El pacto entre opositores abre el horizonte para la mejor experiencia política. Se conservan las peculiaridades configurativas, nadie varía su perfil, pero se da una confluencia valiosa. También en la orquesta violín, piano, flauta y corno, trompeta y fagot, tienen su sonido propio pero todos producen notas concordantes.

La madurez relacional en una sociedad pasa por dolorosas etapas de conflicto, de descalificación, de exclusión, de rechazo y enemistad... En un momento de lucidez y de sensatez se privilegia el diálogo, la conversación, el entendimiento. Se descubre el denominador común de la nacionalidad, de lo que a todos beneficia por encima de las preferencias grupales y sobreviene una alianza para avanzar y mejorar.

Se practica la pedagogía de la comprensión. Se van cancelando las actitudes dogmáticas que quieren decir la última palabra, las polémicas que ven en el interlocutor a un adversario, las apologéticas que siempre defienden aunque no haya ataque, las dilemáticas que no ceden, que solo ven extremos -todo o nada-  y excluyen el término medio. Se descubre así la actitud dialógica. Que escucha, que comprende, que acepta y aporta lealmente buscando la mejor opción. 

La ruptura, la presión, la alharaca y el montón, el vandalismo y el plantón, la toma, el bloqueo, los rehenes y la calle en manifestación se sienten procedimientos inoperantes, obsoletos, inútiles. Se privilegia la palabra, el encuentro, la conversación, el arreglo y la negociación, aceptando reglas de juego, legalidad, controles jurídicos. 

Se descubre el camino del universo (lo uno y lo diverso) y se va venciendo el letargo de la inteligencia, la anemia de la voluntad y la frialdad del corazón. Se humaniza la convivencia. Se multiplican las buenas noticias. Se estrena una madurez adulta y responsable que da confianza y seguridad. 

El autor de Claraboya, quien ha escrito para Vanguardia desde hace más de 25 años, intenta apegarse a la definición de esa palabra para tratar de ser una luz que se filtra en los asuntos diarios de la comunidad local, nacional y del mundo. Escrita por Luferni, que no es un seudónimo sino un acróstico, esta colaboración forma ya parte del sello y estilo de este medio de comunicación.

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