OPINIÓN
Una salida decente
lunes, 16 de julio del 2012
Manuel Camacho Solís
Coordinador del Diálogo para la Reconstrucción de México
¿Qué mejoraría la convivencia? Que el Tribunal decida y respaldemos su decisión. Que los magistrados esclarezcan qué fue lo que pasó y juzguen la gravedad de las violaciones a la Constitución. Que no busquen una salida falsa. Que se sepa pronto la verdad sobre Monex y Soriana.
Que se conduzca su actuación sin buscar salidas laterales, con rigor, respaldo doctrinario, honestidad y la responsabilidad que implica ser la última instancia. Que los magistrados se separen de la costumbre de nuestras élites de querer delegar o transferir a otros su responsabilidad, o de ampararse en el párrafo de la ley que les permite evadir la responsabilidad.
Que la carga no se le deje en exclusiva al Tribunal. Se está ante posibles violaciones graves a la Constitución y ante delitos que, con independencia de la elección, no debieran quedar impunes. La Procuraduría, a través de la fiscalía, tiene responsabilidad. La Secretaría de Hacienda tiene la información y los instrumentos para esclarecer la verdad. El Estado, a través de sus diversos instrumentos, debiera respaldar el trabajo del Tribunal y hacer el propio.
Que todo el proceso se ventile con transparencia. Que se prepare la información con el debido rigor. Se presente con oportunidad. No se oculte nada que después, al conocerse, desacreditaría a las instituciones y debilitaría a quien sea declarado presidente electo.
Que el PRI y su candidato no sigan cometiendo el error de negar todo, de meter la mano al fuego respecto a que no ocurrieron irregularidades y que, por lo menos, tengan la habilidad para distanciarse de las posibles violaciones a la ley y remitir el caso a las instancias judiciales.
Que todos estemos pendientes de la protesta juvenil para reconocerla, respetarla, recoger sus sentimientos y propuestas y, sobre todo, abrir cauces para que ellos puedan participar dignamente en la política y con ello oxigenar el sistema político.
Que se reconozca que la conjunción de las circunstancias y el mérito de AMLO hicieron ya un cambio mayor, aunque todavía éste no resulte evidente para todos. El plan A de Peña está desfondado. Con o sin Peña, la sociedad y la oposición se han reactivado.
Que al reconocer ese capital político, AMLO aprecie que, como presidente o como hombre de la nación, él puede defender el petróleo e impulsar el principio del cambio de régimen para abrir las puertas a una nueva correlación de fuerzas que haga posible el cambio de rumbo que reduzca la inequidad social.
Que el primer paso del cambio de régimen es lograr un control efectivo del uso del dinero y los medios en la política, para que prive la libertad, pueda haber elecciones libres y autónomas y se pueda contener con mayor efectividad la corrupción y frenar la impunidad.
Que no se desaproveche esta oportunidad para facilitar tres renovaciones impostergables de nuestra vida política. La modernización democrática de nuestro régimen presidencial. El saneamiento y relanzamiento de los partidos políticos. Y la atención a los reclamos con los que nació el movimiento juvenil y que representan el cambio cualitativo más importante en nuestra vida política.
Que la izquierda haga una revisión de sus experiencias de los últimos años, aproveche su avance para consolidarse y se muestre ante la sociedad como una alternativa efectiva y responsable de gobierno.
Que todos tengamos la inteligencia y la objetividad para reconocer que estamos ya en un nuevo contexto político, donde entender los hechos es el primer paso que se necesita para adaptarse a la nueva realidad, ya no digamos para proponerse modificarla.
Que no se limiten los alcances de la investigación que hará el Tribunal ni sus consecuencias. Si las violaciones que se sustentan ameritan que se repita la elección, que así se proceda. Si no lo ameritan, que se despejen —con rigor, honestidad y transparencia— las dudas justificadas.
La elección quedó manchada. Sólo un cierre decente del proceso electoral podrá serenar los ánimos y evitar que se siga deteriorando el Estado de derecho.
El Universal