OPINIÓN

Productos milagro

miércoles, 11 de enero del 2012

    Es un sábado como cualquier otro, en el televisor Will Smith y Michel Lawrence persiguen a los malos hasta que el corte comercial los interrumpe. Los siguientes ocho minutos son un catálogo de supuestos medicamentos curatodo: uno se proclama dueño de tu espalda, otro asegura aliviar la gastritis, uno más garantiza adelgazar de la noche a la mañana y otro cura la cruda.

    En los años recientes la oferta de productos medicinales en los medios de comunicación se ha multiplicado, según datos de la agencia Ibope --firma especializada en medir la publicidad en los medios- en el 2009 Genoma Lab fue la empresa que más anuncios pagó, con 175 mil 352 inserciones publicitarias, muy por encima de emporios como Comercial Mexicana, Procter and Gamble, Telcel y Grupo Modelo. Las cifras correspondientes a 2010 y 2011 aún no están disponibles en el portal de internet de Ibope, pero a juzgar por la continua transmisión de spots, seguramente Genoma Lab sigue en primer lugar.

    El gasto en publicidad que realiza el consorcio farmacéutico es proporcional a su crecimiento. De acuerdo con datos de IMS Health -agencia especializada en investigación de mercados- en el 2008 obtuvo ingresos por 2 mil 629 millones de pesos, cerca de un 30 por ciento más que en el 2007. Existen otras compañías comercializadoras de productos milagro como CV Directo y Capslim de México, sin embargo, ninguna invierte tanto en publicidad como Genoma Lab.

    Los mexicanos consumimos cada vez más medicamentos, pero eso no implica una mejora en los indicadores epidemiológicos del país; las muertes a causa de enfermedades relacionadas con la obesidad crecen día con día, casi tanto como las utilidades de los laboratorios.

    El problema radica en que las farmacéuticas recurren a publicidad engañosa, exageran las cualidades del producto y difunden declaraciones testimoniales en donde se realizan aseveraciones no sustentadas debidamente y que pueden confundir al público. A algunos productos se les atribuye la capacidad de curar enfermedades como el cáncer y la diabetes. Las estratagemas publicitarias llegan al extremo de presentar a médicos y comunicadores de prestigio, quienes inducen a los televidentes a adquirir fármacos de dudosa efectividad.

    El asunto es serio. En el pasado reciente, la Comisión Federal para la Protección de Riesgos Sanitarios (Cofepris), ha multado a las compañías farmacéuticas y ha retirado del aire spots de productos milagro, incluso ha decomisado miles de dosis, en un claro desafío al poder de los grandes laboratorios y de Televisa.

    Si bien los productos milagro no poseen propiedades curativas comprobadas, sí tuvieron el poder suficiente para hacer que Miguel Angel Toscano dejara la presidencia de la Cofepris a finales de febrero de 2011, días después de promover públicamente un nuevo Reglamento de la Ley General de Salud en materia de Publicidad que incluía la figura de "responsable solidario", concepto mediante el cual se puede multar a las televisoras que publiciten artículos cuyas propiedades curativas no estén plenamente comprobadas. A la fecha sigue vigente el antiguo reglamento que sólo permite aplicar multas simbólicas frente a las enormes ganancias de las empresas.

    A estas alturas de la historia comienzo a sospechar que las farmacéuticas no tienen el más mínimo interés en contribuir a la solución de los problemas de salud de México, por el contrario, al agudizarse la obesidad y las enfermedades que la acompañan, las utilidades de los grandes laboratorios se incrementan.

    En el televisor transcurren implacables los comerciales. Mientras esperamos que la película se reanude, mi hijo de 11 años me dice: "Ya viste, papá, todos son de medicinas". Después de ocho minutos aparece nuevamente en pantalla la persecución de los malos. Es un sábado como cualquier otro.

    hmedinaf3@gmail.com