OPINIÓN

‘Por un error nuestro, podemos toparnos con gente desequilibrada emocional y mentalmente…’

jueves, 16 de agosto del 2012

Estimada Ana:

Leí tu columna hace unos días sobre el caso de una chica desorientada que andaba con un médico casado de Saltillo, quien incluso abandonó a su esposa. Entiendo que la muchacha luego engañó al hombre con un taxista y por lo mismo terminaron con su relación.

El caso es que una amiga de esa desorientada escribió para advertirle al médico que su examante tenía la intención de hacerle daño a su esposa, y bueno, todo esto me llevó a tomar la decisión de escribir mi historia.

Los muchachos de la oficina continuamente me invitaban a bares con servicio hasta ya de madrugada.

Después vinieron los problemas de inseguridad, y las salidas a antros fueron menos frecuentes, mejor nos íbamos a casas de compañeros para hacer una carne asada y tomar algo para convivir.

Hace cuatro años, en una de esas cenas, estábamos en casa de un compañero, quien es soltero pero tiene una casa, vaya, vive solo y es buen anfitrión.

Todo transcurrió como siempre, estábamos muy contentos y platicando, cuando el dueño de la casa empezó a preguntarnos si alguno había ido a un bar gay.

Fue una sorpresa para todos nosotros, pues él nunca había mostrado inclinaciones homosexuales, pero de inmediato nos dijo que no pensáramos mal, que él constantemente iba a uno que estaba en el norte de la ciudad, porque unos amigos gays que tenía lo invitaban, pero que iba porque aún en esos lugares había muchachas muy guapas que siempre estaban dispuestas a entablar relación con heterosexuales.

Lo tomamos como relajo, pero siguió con sus anécdotas sobre encuentros que había logrado allí con mujeres, y como hora y media después ya todos nos habíamos animado, pues además tomamos mucho.

Total que llegamos al lugar y, efectivamente, había tanto hombres como mujeres, algunas muy guapas, pero la verdad que nadie de nosotros “ligó” a una mujer, pues se notaba que todas eran lesbianas y estaban acompañadas, por lo que seguimos tomando.

Pocas veces he tomado tanto, y la verdad estaba muy ebrio.

Llegó un momento en que cada quien andaba por su lado, incluso todos se fueron, menos el compañero que nos había llevado y yo. Él se puso a platicar con dos muchachas, al parecer pareja entre ellas, y yo empecé a platicar también con un joven que se me acercó.

Lo que recuerdo es que me pareció divertido el asunto, pero ya no recuerdo más.

Sé que vomité y que mi compañero de trabajo me ayudaba a subir al coche. Luego desperté y me fui a mi casa.

Mi compañero me explicó que cuando se dio cuenta, me vio abrazado y besándome con el joven, y que estaba completamente ebrio, por lo que de inmediato intervino, me sacó del lugar y habló a mi esposa para decirle que se me habían pasado las copas y que me quedaría allí a dormir.

A dos días de ese suceso, empecé a recibir llamadas a mi celular del joven gay, quien al principio a manera de juego me insistía que nos viéramos. Yo le expliqué que me daba mucha vergüenza lo que había ocurrido, pero que nunca, en ningún momento, he dudado de mi preferencia sexual, y que principalmente soy un hombre felizmente casado.

Los siguientes días en realidad fueron un infierno, Ana, pues el joven insistía en que si no lo volvía a ver, incluso me iba a hacer un escándalo en la casa y el trabajo… afortunadamente sólo conocía mi número de celular, el que di de baja.

Las siguientes semanas fueron realmente de incertidumbre, pensando en que me lo podría volver a encontrar en cualquier lugar de la ciudad, cosa que no ha ocurrido. Mi compañero de trabajo, la verdad que se portó a la altura y nunca, hasta el momento, ha dicho algo de lo ocurrido.

Mi intención es que todos entendamos que por un error nuestro, podemos toparnos con gente desequilibrada emocional y mentalmente. Estoy sumamente arrepentido de lo que ocurrió.


Arrepentido de corazón

ESTIMADO arrepentido de corazón:

No hay mucho qué agregar a lo que nos escribes, sobre todo porque tu intención es enfatizar que debemos ser responsables de nuestros errores, y entender que muchas veces las consecuencias negativas arrastran a los seres que más queremos en la vida.

Acaso te diría que tu arrepentimiento debe ir más allá de haberte expuesto a un peligro con gente desconocida que se aprovechó de tu es estado inconveniente por haber bebido demasiado.

Debes también hacer una fuerte reflexión sobre lo que te conduce a buscar una noche como inicialmente la tenías planeada: engañar a tu esposa con una desconocida, exponiéndote y exponiéndola a ella y tu familia a posibles enfermedades incluso mortales.

Tu corazón debe cuestionarse en lo más profundo si es justo que tengas esta actitud, más allá del resultado funesto de una “noche loca”.

Con todo cariño, Ana