OPINIÓN
¿Por qué no veo Televisa?
miércoles, 11 de julio del 2012
He recibido mails donde amables lectores me preguntan por qué no hablo de las telenovelas o de las series de Televisa. Pensarán algunos que tengo una especie de conflicto pretensioso con este tipo de oferta televisiva, y bueno, no andan tan equivocados. Sin embargo, mi veto prácticamente total hacia la televisora —al menos como espectadora— no sólo se basa en el material estereotipado, absurdo y hasta ofensivo que en muchos casos presenta, sino en la evidente manipulación de la información para intentar controlar algo más que nuestro entretenimiento.
La televisión no es una caja idiotizante. Hay quienes hacen televisión para embrutecer y hay quienes no. Dentro de la gama de la televisión de paga —qué triste que llegue a tan pocos por sus altos costos— encontramos grandiosa oferta histórica, educativa, narrativa, cultural y noticiosa. En menos proporción (pero también hay sus dignas excepciones) se ofertan producciones mexicanas de televisión abierta que merecen nuestra atención. Muchos contenidos de Once TV México; las teleseries de Epigmenio Ibarra en Argos, de CadenaTres, o la barra noticiosa de MVS, que incluye a Carmen Aristegui. Ahí hay televisión de calidad. Mientras que las propuestas de Televisa y Tv Azteca, las dos cadenas que llegan a cada rincón mexicano, son en su mayoría repetitivas, copiadas o aderezada con el tvdrama de “Encontré a mi hermano perdido-La Gaviota es princesa de Disney-Y vivieron felices para siempre” que tanto gusta a un sector del país.
¿Por qué no veo Televisa? Porque esta empresa busca mantener sus privilegios económicos a cualquier precio, incluso maquilando la telenovela del que ahora será presidente de algunos mexicanos (con el 60 por ciento de la población en su contra, otros muchos nunca lograrán aceptarlo como líder moral). No la veo, porque cuenta en sus filas con algunos de los peores comunicadores que mis pobres ojos y oídos han tenido la desgracia de mirar y escuchar. No veo Televisa, porque promueve la falta de valores y la ignorancia —y de paso se burla de sus espectadores— con programas como el de Laura Bozzo o con las mamarrachadas lacrimógenas que añade a los realities de talento. No veo Televisa porque “desaparece” de sus noticiarios información importante que podría poner en jaque sus intereses, que son más políticos de lo que imaginamos. No veo Televisa porque he leído las investigaciones de Jenaro Villamil. No veo Televisa porque nos quiere “vender” cuentos de hadas absurdos y que en teoría deberían ser completamente privados —sí, las detestables bodas televisadas— para desviar nuestra atención de asuntos en serio vitales.
No veo Televisa y no soy la única. Miles de jóvenes parecen tener razones similares para tampoco hacerlo. No veo Televisa desde hace muchos años y ni falta me ha hecho.
Comentarios: calladita_y_bonita@hotmail.com
La televisión no es una caja idiotizante. Hay quienes hacen televisión para embrutecer y hay quienes no. Dentro de la gama de la televisión de paga —qué triste que llegue a tan pocos por sus altos costos— encontramos grandiosa oferta histórica, educativa, narrativa, cultural y noticiosa. En menos proporción (pero también hay sus dignas excepciones) se ofertan producciones mexicanas de televisión abierta que merecen nuestra atención. Muchos contenidos de Once TV México; las teleseries de Epigmenio Ibarra en Argos, de CadenaTres, o la barra noticiosa de MVS, que incluye a Carmen Aristegui. Ahí hay televisión de calidad. Mientras que las propuestas de Televisa y Tv Azteca, las dos cadenas que llegan a cada rincón mexicano, son en su mayoría repetitivas, copiadas o aderezada con el tvdrama de “Encontré a mi hermano perdido-La Gaviota es princesa de Disney-Y vivieron felices para siempre” que tanto gusta a un sector del país.
¿Por qué no veo Televisa? Porque esta empresa busca mantener sus privilegios económicos a cualquier precio, incluso maquilando la telenovela del que ahora será presidente de algunos mexicanos (con el 60 por ciento de la población en su contra, otros muchos nunca lograrán aceptarlo como líder moral). No la veo, porque cuenta en sus filas con algunos de los peores comunicadores que mis pobres ojos y oídos han tenido la desgracia de mirar y escuchar. No veo Televisa, porque promueve la falta de valores y la ignorancia —y de paso se burla de sus espectadores— con programas como el de Laura Bozzo o con las mamarrachadas lacrimógenas que añade a los realities de talento. No veo Televisa porque “desaparece” de sus noticiarios información importante que podría poner en jaque sus intereses, que son más políticos de lo que imaginamos. No veo Televisa porque he leído las investigaciones de Jenaro Villamil. No veo Televisa porque nos quiere “vender” cuentos de hadas absurdos y que en teoría deberían ser completamente privados —sí, las detestables bodas televisadas— para desviar nuestra atención de asuntos en serio vitales.
No veo Televisa y no soy la única. Miles de jóvenes parecen tener razones similares para tampoco hacerlo. No veo Televisa desde hace muchos años y ni falta me ha hecho.
Comentarios: calladita_y_bonita@hotmail.com