OPINIÓN

Política y telenovelas

domingo, 10 de junio del 2012

El pasado 5 de junio se cumplieron 25 años de que un final de telenovela paralizara a todo México, cuando este tipo de seriales eran prácticamente la única opción dentro del monopolio televisivo del país.

Ésta fue “Cuna de Lobos”, y tras su final del viernes 5 de junio de 1987, su impacto fue tal que en algunas bardas delegacionales del Distrito Federal se llegaron a leer cosas como “Catalina Creel para presidenta”, esto en el contexto de un descontento social que anticipaba lo que en el verano de 1988 dio la consabida “caída del sistema” que dio el truinfo a Carlos Salinas de Gortari como Presidente de México.

Corte a la misma fecha pero de 2012, con una contienda electoral como la que no había habido en muchos años, con mayor pluralidad televisiva y una telenovela en el horario estelar con una villanaza, que de estar expuesta a una audiencia mayor como la que tuvo Doña María Rubio como Catalina Creel en su tiempo, no sólo repetiría para muchos lo que en 1987 se leía en las mencionadas bardas, sino que ante el panorama desolador de candidatos a la Presidencia en general, en una de ésas ganaba la silla grande… y ahí sí que Dios nos agarre confesados.

Y es que el personaje en cuestión es el de Ana Leguina, el papel que aguardaba a la controversial actriz de Televisa Vanessa Guzmán para que fuera el parteaguas de su carrera luego de comedias como “Amor Mío” o “Atrévete a Soñar”, en la nueva producción de Epigmenio Ibarra (“Nada Personal”; “La Vida en el Espejo”), “Infames”, donde es la “matrona” de un grupo de “reinas” de Palacio Nacional que se encargan a través de sus servicios como “acompañantes de políticos” de alterar el maniqueo político nacional.

Así, si Catalina Creel no tuvo el poder suficiente para salvar a su hijo predilecto de un avionazo que ella misma planificó en el capítulo final de “Cuna de Lobos”, el 5 de junio de 2012 Ana Leguina sí lo tuvo para lograr, llamando a través de su celular, evitar que el político Benavides —que es una fusión de los panistas Santiago Creel y Ernesto Cordero— se subiera en el avión que los narcos, que son familia de la Leguina, echaron abajo en alusión directa al accidente donde perdió la vida Juan Camilo Muriño.

Pero ahí no termina todo porque ya en el capítulo del viernes, la Leguina pidió a sus “reinas” que buscaran “lo que fuera” para desacreditar a Laura del Moral (Anilú Pardo), la precandidata a la presidencia que contiende contra Benavides (Carlos Torrestorija) por la Presidencia de la República de parte del “Partido Conservador”.

¿Así o más claro? Si tiene acceso a este canal no se la pierda y por lo pronto tampoco se pierda el capítulo final de “Amorcito Corazón”, por Televisa, la primera telenovela de la productora Lucero Suárez (“Querida Enemiga”; “Zacatillo”) que se ganó a pulso un final de domingo, que sólo le ganó el horario estelar la programación de última hora por órdenes “de arriba” del debate de los candidatos “reales”. Enhorabuena a todos los involucrados y que sigan los éxitos.

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