OPINIÓN
No es difícil tener éxito
sábado, 16 de junio del 2012
La idea de ganar es una de las principales motivaciones del deporte, pero ¿qué quiere decir ganar? ¿Qué es lo que se gana? ¿Para qué se gana? Según el sociólogo e historiador Joan Huizinga, ganar quiere decir: “mostrarse, en el desenlace de un juego, superior a otro. Pero la validez de esta superioridad patentizada propende a convertirse en una superioridad general. Y, con esto, vemos que se ha ganado algo más que el juego mismo. Se ha ganado prestigio, honor, y este prestigio y honor benefician a todo el grupo a que pertenece el ganador”.
Esto significa que se obtiene mucho más de lo que se disputa. Ganar suele ser sinónimo de mejorar, lucrar, aventajar, vencer. Vincent Lombardi, entrenador de futbol americano, asegura que ganar no lo es todo, pero querer ganar sí lo es, y agrega: la diferencia entre una persona exitosa y las demás no es la falta de fuerza ni de conocimiento, sino la falta de voluntad.
La organización deportiva está basada en una escala jerárquica sustentada en el éxito. Con frecuencia éste se convierte en el único objetivo a alcanzar. En el deporte, como en la vida, suele ganar el mejor, aunque a veces no sea el más meritorio. Por eso el escritor francés Víctor Hugo (1802- 1885) decía: “Es una cosa bastante repugnante el éxito. Su falsa semejanza con el mérito engaña a los hombres”. También el escritor y político romano, Marco Tulio Cicerón (106-43 a. de C.) advirtió: “el éxito es por naturaleza insolente y altanero”.
Una de las principales características del deporte consiste en que es un medio de socialización, de identificación entre personas y, al mismo tiempo, fuente de diversión, salud y alegría. En eso radica su mayor mérito, pero en el fondo y con frecuencia, la única motivación es el deseo de vencer, lo que suele derivar en afán de lucro desmedido y en el uso de medios ilícitos.
En el libro Sociología política del deporte, se lee: “Cuando triunfo y éxito se erigen en fines supremos, quiérase o no, se fomentan y legitiman también la indolencia, la ambición desmedida y el uso de medios ilícitos, por ejemplo, sustancias prohibidas. El resultado de una competición, bueno o malo, da lugar a la formación de jerarquías dependientes, en cierta medida, de las características que se les atribuyen y apoyadas en el principio darwiniano de la supervivencia del más fuerte”.
En el deporte, como en la vida, una meta lograda es el punto de partida de otra. Cuando un atleta tiene éxito, vive tensiones que aumentan durante el entrenamiento y llegan al máximo durante la competencia.
Esto significa que se obtiene mucho más de lo que se disputa. Ganar suele ser sinónimo de mejorar, lucrar, aventajar, vencer. Vincent Lombardi, entrenador de futbol americano, asegura que ganar no lo es todo, pero querer ganar sí lo es, y agrega: la diferencia entre una persona exitosa y las demás no es la falta de fuerza ni de conocimiento, sino la falta de voluntad.
La organización deportiva está basada en una escala jerárquica sustentada en el éxito. Con frecuencia éste se convierte en el único objetivo a alcanzar. En el deporte, como en la vida, suele ganar el mejor, aunque a veces no sea el más meritorio. Por eso el escritor francés Víctor Hugo (1802- 1885) decía: “Es una cosa bastante repugnante el éxito. Su falsa semejanza con el mérito engaña a los hombres”. También el escritor y político romano, Marco Tulio Cicerón (106-43 a. de C.) advirtió: “el éxito es por naturaleza insolente y altanero”.
Una de las principales características del deporte consiste en que es un medio de socialización, de identificación entre personas y, al mismo tiempo, fuente de diversión, salud y alegría. En eso radica su mayor mérito, pero en el fondo y con frecuencia, la única motivación es el deseo de vencer, lo que suele derivar en afán de lucro desmedido y en el uso de medios ilícitos.
En el libro Sociología política del deporte, se lee: “Cuando triunfo y éxito se erigen en fines supremos, quiérase o no, se fomentan y legitiman también la indolencia, la ambición desmedida y el uso de medios ilícitos, por ejemplo, sustancias prohibidas. El resultado de una competición, bueno o malo, da lugar a la formación de jerarquías dependientes, en cierta medida, de las características que se les atribuyen y apoyadas en el principio darwiniano de la supervivencia del más fuerte”.
En el deporte, como en la vida, una meta lograda es el punto de partida de otra. Cuando un atleta tiene éxito, vive tensiones que aumentan durante el entrenamiento y llegan al máximo durante la competencia.
Querer ganar y buscar el éxito es meritorio, pero conseguirlo a cualquier precio puede ser contraproducente e incluso, a veces, indigno. Por eso el escritor y futbolista francés Albert Camus (1913 -1960) dijo: “No es difícil tener éxito. Lo difícil es merecerlo”.