OPINIÓN
México y su destino en la manufactura
jueves, 12 de julio del 2012
MEXICO, D.F.- La actual crisis económica ha permitido mostrar las fortalezas y debilidades de los distintos participantes de la economía global. Algunos países superarán de manera menos traumática esta coyuntura, otros deberán realizar profundas reformas a sus sistemas económicos.
¿Qué diferencia existe entre cada uno? De acuerdo con diversas teorías económicas, los mercados que basan su riqueza en la producción o manufactura de bienes, son menos propensos a vaivenes económicos y financieros. Esto, en contraste con los países que basan su crecimiento en el crédito y el consumo sin bases sólidas de producción.
Desde hace algunas décadas, México ha apostado al desarrollo de una base manufacturera que brinde a su crecimiento económico, fundamentales sólidos para poder impulsar su progreso social.
Los jugadores globales tienen cada vez mayores y mejores opciones en el mercado para la instalación o ampliación de sus líneas de producción. No basta con ser el mejor ubicado u ofrecer los menores costos de manufactura. Hoy más que nunca, los nuevos inversionistas buscan tener certidumbre de largo plazo a sus proyectos, seguridad jurídica y simplificación administrativa.
El Estudio de Competitividad Fiscal Internacional de la Industria Maquiladora, elaborado por KPMG y el Consejo Nacional de la Industria Maquiladora y Manufacturera de Exportación (INDEX), señala que el régimen maquiladora de México —como el instrumento más eficaz para la atracción de proyectos productivos— resultó ser menos eficiente fiscalmente.
El régimen maquilador de México compite con cinco economías en desarrollo: China, Brasil, Costa Rica, Corea del Sur y Tailandia. Estos países se destacan por ser promotores en la atracción de inversión extranjera directa.
La principal herramienta de este estudio fue el Índice Total Impositivo (ITI), que compara los costos totales fiscales para cada país. México, país base, fue asignado con 100 puntos. Los resultados por encima de 100 puntos equivaldrían a un régimen menos competitivo desde el punto de vista fiscal, aquellos menores a 100 representarían un régimen más competitivo.
El esquema de la industria maquiladora sin duda es una fortaleza que brinda competitividad a México como receptor de inversión extranjera directa ante el mundo; sin embargo, existen áreas de oportunidad para mejorar la competitividad fiscal del régimen, e incentivar aún más a la inversión extranjera y consecuentemente la generación de empleos. Aún cuando el régimen maquilador en México es el instrumento más eficaz, desde el punto de vista de incentivos fiscales, para la atracción de inversiones manufactureras a nuestro país, debiera ser sujeto de un profundo análisis para evaluar su competitividad en mercados internacionales.
El valor de las exportaciones de esta industria en México asciende a más de 178 mil millones de dólares anuales y adicionalmente, los sueldos y salarios son también mayores (23%) que enempresas manufactureras no exportadoras. El régimen de la industria maquiladora es atractivo y logra brindar mayor competitividad a México.
Estamos hablando de parques industriales o recintos controlados, donde empresas nacionales y extranjeras pueden ingresar mercancías y materias primas para ser sometidas a procesos de manufactura, ensamble, reparación, distribución y otras actividades que agregan valor, para luego ser reexportadas a sus lugares de origen, o bien a mercados de consumidores sin incurrir en aranceles aduaneros y con concesiones fiscales representativas.
Los regímenes promotores ofrecidos por los otros países tienen sus bases legales en instrumentos jurídicos legislativos que brindan certeza jurídica de largo plazo, sobre los beneficios y obligaciones a los que se sujetarán las compañías que accedan a estos. Ofrecen también una notable simplificación en la aplicación práctica del régimen, esto en contra del complejo esquema tributario al que están sujetas las maquiladoras en México.
Todos estos factores contribuyen a la construcción de la competitividad del régimen maquilador, piedra angular del desarrollo industrial de México. Avanzar en temas tan importantes como la certeza jurídica del régimen y su simplificación administrativa redundará en una mayor competitividad. Sobre todo, otorgará mayores oportunidades a nuestro país en la férrea disputa por nuevas inversiones manufactureras.
Comentarios: asesoria@kpmg.com.mx
*El autor es director de Comercio Internacional y Aduanas de KPMG en México.
Más datos en: www.delineandoestrategias.com
¿Qué diferencia existe entre cada uno? De acuerdo con diversas teorías económicas, los mercados que basan su riqueza en la producción o manufactura de bienes, son menos propensos a vaivenes económicos y financieros. Esto, en contraste con los países que basan su crecimiento en el crédito y el consumo sin bases sólidas de producción.
Desde hace algunas décadas, México ha apostado al desarrollo de una base manufacturera que brinde a su crecimiento económico, fundamentales sólidos para poder impulsar su progreso social.
Los jugadores globales tienen cada vez mayores y mejores opciones en el mercado para la instalación o ampliación de sus líneas de producción. No basta con ser el mejor ubicado u ofrecer los menores costos de manufactura. Hoy más que nunca, los nuevos inversionistas buscan tener certidumbre de largo plazo a sus proyectos, seguridad jurídica y simplificación administrativa.
El Estudio de Competitividad Fiscal Internacional de la Industria Maquiladora, elaborado por KPMG y el Consejo Nacional de la Industria Maquiladora y Manufacturera de Exportación (INDEX), señala que el régimen maquiladora de México —como el instrumento más eficaz para la atracción de proyectos productivos— resultó ser menos eficiente fiscalmente.
El régimen maquilador de México compite con cinco economías en desarrollo: China, Brasil, Costa Rica, Corea del Sur y Tailandia. Estos países se destacan por ser promotores en la atracción de inversión extranjera directa.
La principal herramienta de este estudio fue el Índice Total Impositivo (ITI), que compara los costos totales fiscales para cada país. México, país base, fue asignado con 100 puntos. Los resultados por encima de 100 puntos equivaldrían a un régimen menos competitivo desde el punto de vista fiscal, aquellos menores a 100 representarían un régimen más competitivo.
El esquema de la industria maquiladora sin duda es una fortaleza que brinda competitividad a México como receptor de inversión extranjera directa ante el mundo; sin embargo, existen áreas de oportunidad para mejorar la competitividad fiscal del régimen, e incentivar aún más a la inversión extranjera y consecuentemente la generación de empleos. Aún cuando el régimen maquilador en México es el instrumento más eficaz, desde el punto de vista de incentivos fiscales, para la atracción de inversiones manufactureras a nuestro país, debiera ser sujeto de un profundo análisis para evaluar su competitividad en mercados internacionales.
El valor de las exportaciones de esta industria en México asciende a más de 178 mil millones de dólares anuales y adicionalmente, los sueldos y salarios son también mayores (23%) que enempresas manufactureras no exportadoras. El régimen de la industria maquiladora es atractivo y logra brindar mayor competitividad a México.
Estamos hablando de parques industriales o recintos controlados, donde empresas nacionales y extranjeras pueden ingresar mercancías y materias primas para ser sometidas a procesos de manufactura, ensamble, reparación, distribución y otras actividades que agregan valor, para luego ser reexportadas a sus lugares de origen, o bien a mercados de consumidores sin incurrir en aranceles aduaneros y con concesiones fiscales representativas.
Los regímenes promotores ofrecidos por los otros países tienen sus bases legales en instrumentos jurídicos legislativos que brindan certeza jurídica de largo plazo, sobre los beneficios y obligaciones a los que se sujetarán las compañías que accedan a estos. Ofrecen también una notable simplificación en la aplicación práctica del régimen, esto en contra del complejo esquema tributario al que están sujetas las maquiladoras en México.
Todos estos factores contribuyen a la construcción de la competitividad del régimen maquilador, piedra angular del desarrollo industrial de México. Avanzar en temas tan importantes como la certeza jurídica del régimen y su simplificación administrativa redundará en una mayor competitividad. Sobre todo, otorgará mayores oportunidades a nuestro país en la férrea disputa por nuevas inversiones manufactureras.
Comentarios: asesoria@kpmg.com.mx
*El autor es director de Comercio Internacional y Aduanas de KPMG en México.
Más datos en: www.delineandoestrategias.com