México, Distrito Federal
COMPARTIR
El título de este artículo evoca una canción de Chava Flores sobre un sábado en la capital del país
El título de este artículo evoca una canción de Chava Flores sobre un sábado en la capital del país. Sólo que la ciudad de México de hace más de medio siglo que retrató ese gran cronista de su tiempo es muy distinta a la de ahora. Hoy sufre problemas mayúsculos.
Tepito era en los años 50 barrio de boxeadores, comerciantes y gente esforzada, pero también refugio de delincuentes y malandrines. Sin embargo, no habían llegado al Barrio Bravo ni la mafia coreana ni la droga. En aquellos años, la Zona Rosa era todavía "demasiado audaz para ser blanca y demasiado tímida para ser roja", según la definición de José Luis Cuevas. No había "cobro de piso" ni secuestros y las pulquerías todavía formaban parte del paisaje urbano en el Centro Histórico y colonias populares.
Ahora la delincuencia nos interpela a todos. Las denuncias se multiplican. Distintos negocios son presa de intimidaciones y, cuando los dueños no atienden las exigencias de los delincuentes, sufren daños a sus instalaciones o amenazas, que a veces se cumplen, contra ellos y sus familias.
La ciudad acumula denuncias sobre extorsiones, ante las cuales las autoridades pretenden tapar el sol con un dedo. Denuncias que, por cierto, no son de ahora, pues fueron presentadas en su momento ante las autoridades que encabezaba Marcelo Ebrard; algunos de los funcionarios que las conocieron -como Rodolfo Ríos Garza, Jesús Rodríguez Almeida y el propio Miguel Angel Mancera- tienen hoy responsabilidades mayores.
La negativa de las autoridades a reconocer el clima de amenazas que vive la capital incrementa la preocupación ciudadana. Dice Rodríguez Almeida, ex procurador y actual secretario de Seguridad Pública, que nunca le notificaron de algún problema de narcomenudeo en bares y discotecas. ¿Necesitaba denuncias ante un fenómeno que nos confronta cotidianamente y a plena luz del día?
"La administración de Miguel Angel Mancera -según "Bajo Reserva" del lunes 10 de junio- tiene documentado este desplome en el periodo final de Marcelo Ebrard, quien primero lanzó espectaculares operativos en la zona, cerró bodegas, extinguió propiedades, detuvo a capos importantes, acorraló el negocio. y luego se tiró a la hamaca a juzgar por las cifras de decomisos, propiedades incautadas y presuntos responsables consignados ante el juez".
Como es evidente por el comercio apenas disfrazado de la droga y la prostitución en distintas zonas de la ciudad, la policía disimula, tolera, protege. De ahí que para encarar el fenómeno delictivo se requiera, como afirma Jorge Carrillo Olea, atender el verdadero "hueso del problema": la falta de probidad y eficacia de policías, peritos, agentes del Ministerio Público y hasta del personal administrativo.
La semana pasada el Consejo Ciudadano de la ciudad de México presentó el Reporte de Indice Delictivo en el Distrito Federal. Algunos medios destacaron la reducción de delitos de alto impacto en 18.1 por ciento en relación con el mismo periodo del año pasado (los primeros cinco meses). Pero omitieron que, según el mismo reporte dado a conocer por Luis Wertman Zaslav, se registra un incremento en homicidios dolosos, secuestro y lesiones dolosas por disparo de arma de fuego; y, otro dato inquietante, que por razones incomprensibles la extorsión no aparece entre los delitos "de alto impacto".
Todo esto resulta más preocupante si se atiende al perfil del jefe de gobierno. La experiencia del doctor Mancera en la administración pública no se forjó en el manejo financiero, la política o la atención a la salud, sino en las áreas de seguridad pública y procuración de justicia. Su conocimiento del tema y su responsabilidad como gobernante lo obligan a dar resultados.
Sin embargo, no es el único funcionario electo que debe responder a las exigencias y expectativas de la ciudadanía. Los jefes delegacionales tienen un alto grado de responsabilidad en estas materias. En las 16 demarcaciones, aunque de manera particular en la delegación Cuauhtémoc, donde se ubican Tepito, la Zona Rosa y la colonia Condesa.
Y tampoco olvidamos lo que corresponde a la sociedad, que en gran medida tolera y favorece, aun de forma involuntaria, a estos desarreglos. Lo menos que podemos hacer los ciudadanos es contribuir, mediante la denuncia anónima, a fortalecer la seguridad. Ignorar o subestimar las señales, cada vez más claras, del ascenso del crimen en la capital del país sería un error mayúsculo. Todavía es tiempo.
Twitter: @alfonsozarate