La voluntad de ser campeón
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La conquista de un campeonato nacional es el resultado de una irreductible determinación de lograrlo. Esto no es fácil. Todo éxito deportivo depende del tesón y la excelencia de sus protagonistas. La excelencia requiere talento, convicción y destreza. Para alcanzar una meta, individual o colectiva, lo primero es la persuasión de lograrla.
A la cima solamente llegan los mejores, los que no se arredran ante los obstáculos y tienen carácter. El carácter es un poder del espíritu, como la fuerza lo es del cuerpo. El cerebro guía la acción y busca el perfeccionamiento. El pensador argentino José Ingenieros, en su libro Las fuerzas morales, dice: "Un brazo vale cien brazos cuando lo mueve un cerebro; un cerebro vale cien cerebros cuando lo sostiene un brazo firme. En todo arte, en todo acto, en todo código, existen gérmenes que son evidentes anticipaciones, posibilidades de infinitos perfeccionamientos".
El futbol es un deporte que exige mentes triunfadoras, técnica depurada, capacidad de anticipación, buenos reflejos y determinación, nombre que se le da a una cierta dosis de audacia de quien aplica la voluntad al fin que se propone.
Ganar un campeonato es alcanzar la gloria. Gloria y esfuerzo riman entre sí, igual que inteligencia y disciplina, trabajo y voluntad. Para el pedagogo J. W. Swingle, "todo cuanto existe en el mundo es obra de la voluntad. Sirvió la inteligencia para idear la traza de los objetos, para concebir los inventos, para perfeccionar lo defectuoso; pero sólo la voluntad puso en movimiento las fuerzas creadoras, sólo ella dio el impulso necesario para acometer y rematar las más arduas empresas. Toda la energía humana que admiramos y a la que debemos cuanto somos es producto de la voluntad. No existen obstáculos para ella. Si por azar se le presentan los derriba sin esfuerzo. Cuando se pone en acción, todo cede ante su fuerza avasalladora. La voluntad es la fuerza más poderosa del universo, aquella contra la cual nada prevalece. Arrolla toda oposición, vence todos los obstáculos, allana el camino más quebrado, aniquila cuanto se opone a su objeto. Con la voluntad todo es fácil; sin la voluntad no hay nada posible".
Para llegar a la cima, la voluntad requiere cuatro componentes: firmeza de carácter, un propósito definido, determinación y entusiasmo. Según José Ingenieros, "La firmeza es acero en la idea y diamante en la conducta". El propósito debe ser claro, factible, que oriente y motive. La determinación, inquebrantable y dirigida al fin deseado. El entusiasmo, inspirado y capaz de anticipar el triunfo. La fuerza de voluntad, decía el sacerdote español Jaime Balmes, "sostenida y dirigida por una idea, tiene algo misterioso que parece revestir al hombre de un carácter superior".