OPINIÓN
La descompostura
domingo, 22 de julio del 2012
El filósofo francés Jacques Derrida dijo que la descompostura de un carro es importante porque nos obliga a conocer su funcionamiento y sus problemas. Mientras que nos nos deje tirados no somos capaces de abrir el cofre para, cuando menos, saber que tiene ahí un motor y que está tirando aceite. En el caso de nuestro país, que tiene demasiadas cosas buenas, por seguir el ejemplo: un buen chasis, comodidad, un motor potente y buena suspensión. A pesar de lo cual podemos advertir que algo trae averiado porque sencillamente si tenemos varios millones de pobres es porque está fallando. De acuerdo a lo que deberíamos esperar todo o casi todo tendría que funcionar bien para la mayoría. Pero no es así. La violencia extrema por la que pasamos, la corrupción, la incapacidad de nuestros políticos para ver más allá de su partido y su bolsillo, el desorden administrativo de los organismos públicos de los tres niveles, el sistema educativo y, en fin, muchas cosas son las que andan mal.
Cada vez que damos vuelta a las situación nacional y a la local debemos hacer un enorme esfuerzo de comprensión y de racionalizar los sucesos que aparecen continuamente. Podríamos decir, sin demasiados rodeos, que vivimos en un país descompuesto, y añadir que ni siquiera somos capaces de abrir el cofre para ver qué hay ahí. No somos mecánicoso, es evidente, pero pagamos generosamente a algunos que nos han dicho que pueden componer el coche, que son los gobernantes y, en especial, los poderes ejecutivo y legislativo. Claro que nos han mentido en cada campaña diciéndonos que saben mecánica y que ya diagnosticaron nuestro vehículo. Luego salen con que era otra la falla y que tenemos que pagar más y comprar piezas carísimas. Pero al final las fallas continúan y por ser un poco pacientes o tontos vamos con otro y otro maistro a que nos diga qué es lo que hará. Algunos prefieren utilizar una bicicleta, viajar en autobús o sencillamente caminar ¡faltaba más!
La situación por la que pasamos no está muy boyante y a pesar de ello pensamos siempre que vendrán mejores tiempos. Pasan los años y esos tiempos se atrasan. Nosotros vamos funcionando a lo que salga, soportamos desaires, ofensas y abusos.
De cualquier manera parece que hay algunos avances que no podemos negar. Uno, quizá el más importante, la participación de la ciudadanía en los asuntos públicos. La segunda, la existencia de más y más asociaciones civiles, organismos no gubernamentales y una actitud crítica cada día más seria.
No cabe duda de que todavía deberemos luchar para componer nuestro vehículo común. También es importante desconfiar de los mecánicos que llevan años engañándonos y cobrándonos demasiado por mantener en actividad nuestra máquina.