La Caldera del Diablo
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Y es que no hay platillo más exquisito para saciar el morbo que, por ejemplo, el operativo policiaco para detener a la Gordillo
Debido a la situación actual, en que a diario nos topamos con manifestaciones inauditas de perversidad, donde el morbo ha elevado su nivel de excitación y el tejido de horrores cotidianos a pocos impresiona, no hay nada que sacuda tanto a la opinión pública como los escándalos de las élites políticas, de la alta burocracia, de la mafia universitaria o de la "gente decente" cuya fortuna tiene origen en el robo, el despojo, el fraude y el peculado.
Y es que no hay platillo más exquisito para saciar el morbo que, por ejemplo, el operativo policiaco para detener a la Gordillo, sofisticada lideresa con atuendos millonarios que al ser puesta tras las rejas junto a golfas y suripantas, sufrió de tremendo soponcio que obligó su ingreso a la torre médica en calidad de guerrera atribulada.
Bien podría tratarse de un episodio de "Cumbres borrascosas" o de un capítulo más de la "Caldera del Diablo" a la mexicana, una trama escandalosa que nada tiene que ver con "El Diablito" de las Fuentes, próximo Alcalde de Saltillo, ni con el señor Isidro López Villarreal, el sobrino de Rosendo, que hoy anda "jugando" -como él dice- a la política, ignorando los consejos del ideólogo de la iniciativa privada, don Juan Sánchez Navarro, que siempre recomendó al empresariado aquello que bien podemos resumir en una sabia sentencia; "zapatero a tus zapatos".
Y citamos a "La Caldera del Diablo" por haber sido uno de las primeros teleculebrones en la historia del género y cuya trama sigue hoy vigente en todo México: crímenes, violaciones, adulterios, fraudes, pederastia, brotes de locura, delincuentes de cuello blanco, empresarios voraces y políticos venales.
Y aunque no se vale escudriñar en las vidas privadas, al menos es menester atisbar en lo público de las vidas de aquellos que cobran del pueblo, pues, como es sabido, el sueldo público excluye la vida privada y más aún si el que vive del presupuesto se lleva tajadas insultantes que superan en cientos de veces lo que gana Juan Pueblo sobándose el lomo todo el día y sin derecho a viáticos, bonos, vales, vituallas, aguinaldos, prebendas, subvenciones, igualas y mordidas, en cuya hábil ordeña tiene maestría y doctorado un mamandurria que se las da de gran solcialité, Abraham Cepeda Izaguirre.
Y es que relacionado al affaire de la Profeco, el secretario de Gobernación, Miguel Angel Osorio Chong, hizo hincapié en tres conceptos que retomará el régimen actual; rendición de cuentas, respeto a las instituciones y dignidad pública. Justo lo que hizo don Adolfo Ruiz Cortines después del sexenio exultante de Miguel Alemán, o el ordenamiento austero de Rubén Moreira después del fin de fiesta de Jorgito Torres López.
Porque resulta criminal que un gobernador le cargue al pueblo el costo de 400 pares de zapatos italianos de a 600 dólares el par. O que "El Negro" Ochoa Rivera haya construido palacetes con recursos que pudieron mejorar el mermado salario de los verdaderos académicos.
Y ni qué decir de los rectores que eran clientes asiduos del Men's Club, el table dance más caro de México, donde derrochaban dinero universitario con bailarinas rusas y rumanas cotizadas en dólares.
No imaginamos al maestro Caso, a Gustavo Baz o a don Nabor Carrillo, dilapidando el dinero de la Universidad en el congal de "La Bandida", por eso es urgente la implementación de la receta Peña-Chong; rendición de cuentas, respeto a las instituciones y dignidad pública. Aunque no le parezca al mamandurria de la Conaza.