OPINIÓN

La adversidad prueba a los fuertes

jueves, 05 de julio del 2012

Convertir los reveses en victorias y éstas en incentivos para alcanzar otras metas constituyen la esencia del deporte. En la práctica, no hay mucha diferencia entre el esfuerzo que se requiere para romper un récord deportivo y el que se necesita para alcanzar una maestría o un doctorado. Sin embargo, en el empeño por conseguir una meta puede haber éxitos y fracasos.

El escritor estadounidense Truman Capote (1924-1948) dijo: “todo fracaso es el condimento que da sabor al éxito”, y según el político y escritor francés, Francois de La Rochefaoucauld (1613-1680), “no hay circunstancia, por infortunada que sea, de la cual una persona inteligente no saque alguna ventaja; y no hay circunstancia, por feliz que sea, que el necio no convierta en desventaja”.

En la mayoría de los deportes el pensamiento y la acción van juntos, incluso se complementan. El ejercicio sistemático optimiza tanto las capacidades físicas como las intelectuales. Por eso el escritor estadounidense Henry David Thoreau decía: “Me parece que en el momento en que mis piernas empiezan a moverse, mis pensamientos empiezan a fluir”.

El que desee comprender por qué alcanzó una meta o por qué no la logró, necesariamente debe analizar las causas. Toda experiencia deportiva es una oportunidad de introspección en la que cada quien puede verse a sí mismo como es. El poeta y dramaturgo alemán Friedrich von Schiller (1759-1805) dijo: “En las grandes confrontaciones toda alma noble aprende a conocerse mejor”.

El deporte enseña a sobreponerse a la adversidad. “Más que el brillo de la victoria, nos conmueve la entereza ante la adversidad”, decía el poeta mexicano Octavio Paz. El actor francés Sacha Guitry (1885-1957) escribió: “La diferencia entre un hombre inteligente y un tonto radica en que aquel se repone fácilmente de sus fracasos, mientras que éste nunca logra reponerse de sus éxitos”. Según el escritor y periodista mexicano José Fuentes Mares (1915-1986), “para un hombre de verdad es más fácil sobrellevar la adversidad que el éxito. Porque la adversidad ejercita todos los resortes de la vida interior y pone en juego lo que vale cada quien, en tanto que el éxito no pasa nunca de la epidermis”.

El objetivo de toda competencia deportiva es la victoria, pero también suele haber situaciones límites, resultados adversos y fracasos. Para el pensador danés Karl Jaspers, “el fracaso es la experiencia de la imposibilidad de la existencia, en sus aspectos particulares o en su conjunto y, especialmente, la experiencia de la imposibilidad de superar las situaciones límites”. El filósofo Marco Séneca (54 a.C.-39 d.C.), decía: “El fuego prueba al oro; la adversidad a los hombres fuertes”.