OPINIÓN
J.J. Abrams
miércoles, 30 de mayo del 2012
Las series de J.J. Abrams son como el futbolista Cristiano Ronaldo: o las amas, o las odias. Es una verdad que me sorprende puesto que estos programas de televisión tienen todo para convertirse en fenómenos mediáticos y aún así, sus ratings suelen caer de forma sorprendente.
Hablo, en específico, de “Fringe” (actualmente en transmisión) y de “Lost” (2004-2010). Estas dos series, aunque son co-creaciones, tienen toda la firma de Abrams y muchísimas cosas en común. Las dos se centran en la eterna lucha entre la ciencia y la espiritualidad. Las dos hablan de destino, leyes de la física, viajes en el tiempo y ancestros que explicaron poco, pero dejaron pruebas definitivas de su sabiduría.
“Lost”, creada por J.J. Abrams, Jeffrey Lieber y Damon Lindelof, a pesar de haber sido un gran éxito en su estreno, fue perdiendo muchísimos seguidores con el paso de las temporadas. En promedio, la serie obtuvo casi 18 millones de espectadores con su tercera entrega, la más vista de las seis. En la cuarta, ya había perdido 4.5 millones de televidentes –fue aquí donde empezaron los viajes en el tiempo, razón posible de la fractura con el público–, y la sexta y última, cayó hasta promediar sólo 10 millones de televidentes.
Sin embargo, al tiempo en que millones se alejaban de “Lost”, otros tantos se convertían en obsesivos fanáticos, los cuales colocaron la historia de los perdidos en un pedestal de culto.
En menor proporción e intensidad ha ocurrido con “Fringe”, aunque el caso es similar. Esta serie, que también Abrams creó en coautoría con otros dos escritores, Alex Kurtzman y Roberto Orci, ha peleado con uñas y dientes por su sobrevivencia. De los 10 millones de espectadores que promedió con su primera temporada –como dice la canción de los perritos– ya nada más le quedan cuatro. Aun así, Fox aceptó una quinta y última entrega para la serie, de tan sólo 13 episodios. Un gran logro, creo yo, para cerrar con broche de oro una historia bastante fuera de lo normal, que a pesar de tener un parecido con otras series, como “The X Files”, ha resultado bastante entretenida.
El punto a favor, o al menos el que a mí me atrapó, es esta teoría de los universos paralelos. No creo ser la primera ni la última fan de “Fringe” que se ha preguntado, ¿qué estará haciendo mi gemela en el otro lado?
Abrams me encanta, tengo que admitirlo. Me invita a pensar que como estos dos universos paralelos, existimos dos públicos paralelos: los que cada respuesta nos lleva a una nueva pregunta, y los que sólo necesitan de una realidad para ser felices, a la que llaman “normalidad”. Por lo pronto, a esperar la quinta y última temporada de “Fringe”, que en septiembre se estrena en Estados Unidos.
Comentarios: calladita_y_bonita@hotmail.com
Hablo, en específico, de “Fringe” (actualmente en transmisión) y de “Lost” (2004-2010). Estas dos series, aunque son co-creaciones, tienen toda la firma de Abrams y muchísimas cosas en común. Las dos se centran en la eterna lucha entre la ciencia y la espiritualidad. Las dos hablan de destino, leyes de la física, viajes en el tiempo y ancestros que explicaron poco, pero dejaron pruebas definitivas de su sabiduría.
“Lost”, creada por J.J. Abrams, Jeffrey Lieber y Damon Lindelof, a pesar de haber sido un gran éxito en su estreno, fue perdiendo muchísimos seguidores con el paso de las temporadas. En promedio, la serie obtuvo casi 18 millones de espectadores con su tercera entrega, la más vista de las seis. En la cuarta, ya había perdido 4.5 millones de televidentes –fue aquí donde empezaron los viajes en el tiempo, razón posible de la fractura con el público–, y la sexta y última, cayó hasta promediar sólo 10 millones de televidentes.
Sin embargo, al tiempo en que millones se alejaban de “Lost”, otros tantos se convertían en obsesivos fanáticos, los cuales colocaron la historia de los perdidos en un pedestal de culto.
En menor proporción e intensidad ha ocurrido con “Fringe”, aunque el caso es similar. Esta serie, que también Abrams creó en coautoría con otros dos escritores, Alex Kurtzman y Roberto Orci, ha peleado con uñas y dientes por su sobrevivencia. De los 10 millones de espectadores que promedió con su primera temporada –como dice la canción de los perritos– ya nada más le quedan cuatro. Aun así, Fox aceptó una quinta y última entrega para la serie, de tan sólo 13 episodios. Un gran logro, creo yo, para cerrar con broche de oro una historia bastante fuera de lo normal, que a pesar de tener un parecido con otras series, como “The X Files”, ha resultado bastante entretenida.
El punto a favor, o al menos el que a mí me atrapó, es esta teoría de los universos paralelos. No creo ser la primera ni la última fan de “Fringe” que se ha preguntado, ¿qué estará haciendo mi gemela en el otro lado?
Abrams me encanta, tengo que admitirlo. Me invita a pensar que como estos dos universos paralelos, existimos dos públicos paralelos: los que cada respuesta nos lleva a una nueva pregunta, y los que sólo necesitan de una realidad para ser felices, a la que llaman “normalidad”. Por lo pronto, a esperar la quinta y última temporada de “Fringe”, que en septiembre se estrena en Estados Unidos.
Comentarios: calladita_y_bonita@hotmail.com