OPINIÓN

Historias de la creación del mundo.

domingo, 19 de agosto del 2012

En realidad las cosas sucedieron de otro modo.

Eva convenció al Señor de que le ordenara a la serpiente que le ofreciera la manzana a fin de que ella pudiera ofrecérsela a Adán y luego culparan a la serpiente de lo que había sucedido.

Después de que pasó lo que pasó todos quedaron llenos de confusión: el Señor, Adán y la serpiente.

Todos, menos Eva.
Eva sonreía...
Sigue la confusión.

Y sobre la confusión sigue la sonrisa de Eva, eterna como ella, por encima de Adán, de la serpiente y del Señor.

¡Hasta mañana!...