Hacia una nueva reforma político-electoral
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El modelo de un organismo profesional, ciudadano y autónomo quiso replicarse a nivel estatal
La democracia es un proceso de construcción y perfeccionamiento gradual de las leyes e instituciones que regulan el acceso al poder. En México este proceso se ha dado a través de sucesivas reformas que han ido sentando las bases de nuestro sistema electoral. Sin duda, la "joya de la corona" es el IFE, creado en 1990 a partir de una reforma que sacó de la esfera de control del gobierno federal la organización de las elecciones. Se han fortalecido sus atribuciones en fiscalización de gastos de campaña, regulación de precampañas, neutralidad política de gobiernos en periodo electoral, voto en el extranjero y adquisición de tiempo en medios para publicidad de candidatos, entre muchos temas. Hoy el IFE es considerada una de las instituciones públicas más confiables del país.
El modelo de un organismo profesional, ciudadano y autónomo quiso replicarse a nivel estatal. La idea a partir de los años 90 fue crear 32 "ifes" que tuvieran características que garantizaran la legalidad, certeza, e imparcialidad en la organización de comicios. Sin embargo, en cada entidad federativa los institutos electorales han terminado "capturados" por los intereses de los gobernadores en turno.
De ahí que la bancada del PAN en la Cámara de Diputados haya presentado una iniciativa que propone la creación del Instituto Nacional Electoral (INE), en sustitución del IFE. El nuevo organismo tendrá entre sus funciones organizar los comicios a nivel federal y local, garantizando con ello que los estándares que se observan a nivel nacional apliquen en las 32 entidades. Destacan las siguientes ventajas:
1) Se evitaría que gobernadores y congresos estatales controlen políticamente a los organismos electorales.
2) Se homologaría la calidad técnica de los procesos electorales. Hay que señalar que los organismos electorales en los estados presentan un panorama muy diverso de mecanismos para garantizar la certeza en las elecciones, no logrando siempre la eficiencia que requiere el perfeccionamiento de la democracia a nivel nacional.
3) Se ahorrarían importantes recursos al erario, ya que se aprovecharían las estructuras y áreas del IFE para atender lo relativo a las elecciones locales, al tiempo que se adoptaría la infraestructura y el capital humano existente en los institutos electorales estatales.
4) Se abonaría a la transparencia en las campañas políticas. Esto porque el Consejo General del INE estaría encargado de la fiscalización de los recursos utilizados en las campañas. Así se evitarán los financiamientos paralelos y el rebase de los topes de campaña. La iniciativa prevé la nulidad de las elecciones en caso de violación de estos límites.
5) Se robustecería la justicia electoral, porque la iniciativa contempla dotar de autonomía y nuevas atribuciones a la Fepade, así como el fortalecimiento del TEPJF.
Con cada elección libre no gana un candidato o un partido: la sociedad entera resulta ganadora si existe transparencia en el proceso, si existe la certeza de que cada voto depositado en las urnas se ganó limpiamente con propuestas, no con dinero ni mediante coacciones. Nuestra apuesta es construir un país donde la voz de todos sea escuchada y eso sólo podrá lograrse con instituciones comprometidas únicamente con la democracia.
Por José González Morfín
@jglezmorfin