OPINIÓN
Hacia la próxima Feria
martes, 21 de septiembre del 2010
El éxito agota. Extenuados, los organizadores de la Feria dieron cima a su empeño la lluviosa noche del domingo. Todo el día el público entró y salió a raudales. Por los bulevares que desembocan al Museo, corrieron más automóviles que aguas, ocasionando ligeros embotellamientos. A la hora del corte de caja, los libreros se sintieron satisfechos: las ventas seguramente desbordaron sus propias expectativas.
En todo el ámbito de la Feria se sintió la presencia de Ricardo Aguirre, su nuevo director. A cualquier hora de la mañana y de la noche estuvo pendiente de los detalles de logística, de la atención personal a los autores invitados, de las necesidades de los libreros y expositores. A todas horas se dio tiempo para estar presente en los medios de comunicación, dando entrevistas para promover la Feria en la televisión, en la radio, en los periódicos. Todavía más: prácticamente estuvo presente en el 95% de las conferencias y presentaciones de libros, como un miembro más del público, en asiento de primera fila.
Alguien de los medios comentó que durante estos diez días, Ricardo Aguirre trabajó el equivalente a un semestre en la alcaldía de Ramos Arizpe. No obstante la exageración, es claro que el coordinador de Bibliotecas se desdobló para estar presente en desayunos, comidas y cenas, en el hotel de los autores invitados y en los sets y cabinas de los medios de comunicación, así como en las distintas salas de conferencias del Museo. Eso sí: nunca llegó tarde a un evento ni lo abandonó antes de tiempo, luciendo incólume en su traje y en su aspecto a cualquier hora del día y de la noche.
Cada edición de la Feria es un precedente y una experiencia a considerar para organizar la siguiente. Concluida la larga etapa de diez años durante los cuales la Feria tuvo carácter infantil y juvenil, se pasó a una etapa de consolidación nacional, que tuvo como magnífico escenario el Museo del Desierto. Se abre hoy por hoy, a decir de los organizadores, la posibilidad de pasar a una tercera etapa definitiva, en la cual la Feria quedará registrada y legalmente estatuida. Y aún más, con el carácter de Feria internacional.
Como primer paso, en el mes de octubre las autoridades de la Feria acudirán a la Feria Internacional del Libro de La Habana, donde negociarán la participación de editoriales cubanas en la Feria de Saltillo del próximo año. (En esta ocasión, participó de hecho un estand de música, bien abastecido de música latinoamericana y atendido por una amable pareja de ecuatorianos.) Se tiene planeado, asimismo, para los próximos meses visitar las embajadas de varios países de lengua española, para ofertarles espacios de exhibición en la XIV Feria del Libro. Las bases están dadas, los cimientos bien fundamentados: sólo resta echarle para adelante y construir fino en las etapas y espacios que quedan por conquistar.