OPINIÓN

¿Fraternizar o no fraternizar?

viernes, 15 de junio del 2012

Ver que dos peloteros de diferentes clubes platican durante el entrenamiento antes de un partido, es algo que para muchos resulta normal, y que hasta el domingo pasado, no había provocado un escándalo de grandes proporciones.

Que a un manager le cueste la chamba porque reaccionó de manera extrema a la decisión de un directivo, es algo que nunca debió pasar, pero no se cuidaron la formas.

Por si usted todavía no se entera, el timonel de Veracruz (Orlando Merced) ha sido suspendido lo que resta de la temporada porque molesto, recriminó a un directivo (gerente de operaciones de la LMB) haberlo expulsado antes de que iniciara el duelo Diablos-Veracruz por estar charlando con un rival en el back stop.

Es cierto, quizás Merced se extralimitó en sus reclamos, pero ¿no hubiera sido mejor reportarlo y sancionarlo económicamente? Evitar que la sangre llegara al río y que no hubiera especulaciones.
Merced, igual que lo hizo Matías Carrillo en 2007 y Willie Romero en 2012, comentó que en la LMB los que mandan son los Diablos.

Eso molestó tanto a los dirigentes que emitieron un boletín pidiendo silencio al puertorriqueño o sería demandado por la vía legal.

Orlando Merced trabajó para los Diablos el año pasado. ¿Habrá dejado alguna deuda pendiente?
El colmo de los colmos es que dos días después del acontecimiento, en varios parques de la LMB se vieron jugadores “fraternizando” como si nada hubiera pasado. Las redes sociales nos permiten ahora tener contacto con aficionados y periodistas de toda la república quienes pueden incluso fotografiar o grabar esos momentos.

En lo particular, fui testigo como dos jugadores de Sultanes y dos de Yucatán platicaban tranquilamente en el jardín central, el miércoles por la tarde.

¿Por qué nadie les dijo nada?

¿Acaso había consigna contra Merced?

Cuántas preguntas sin contestar.