OPINIÓN
En la era de piedra
jueves, 21 de junio del 2012
¿Vieron el partido Ucrania vs. Inglaterra?, pues resulta que hubo un supuesto gol del equipo local, muy polémico, que no fue concedido como tal y hubiese significado el empate a uno.
Por principio, la jugada está viciada de origen, debido a que existe un fuera de lugar previo a la consecución del gol, lo que quiere decir, que aunque el balón haya entrado, por ningún motivo podría acreditarse el gol.
En segundo lugar, si hubieran dado por bueno el tanto, en nada hubiesen cambiando las condiciones; es decir, con el empate, no le hubiera alcanzado a Ucrania para dejar fuera a Francia; en virtud de que, aunque ambos tuvieran cuatro puntos, los galos vencieron a los ucranianos en el duelo directo, primer criterio que emplea la UEFA para romper los empates en unidades.
En tercer lugar he quedado pasmado ante la ligereza con que se opina al respecto. Con la mano en la cintura cualquiera se atreve a decir que “fue un gol clarísimo”, sin mencionar aquellos que hablan de que “fue un robo”, sin olvidar a los otros que cuestionan el papel del quinto árbitro o juez de meta, dado que se encontraba en la mejor posición para señalar o no el tanto en favor de los ucranianos.
Debemos recordar que para que el tanto sea otorgado, el balón debe traspasar en su totalidad, por tierra o por aire, la línea de gol, lo que significa que si una pequeña parte de la esférica continúa haciendo contacto con la línea, la pelota no ha entrado.
Es entonces cuando surge la pregunta: si fue tan claro el gol ¿Por qué después de ver docenas de veces la jugada y en distintas tomas televisivas, algunas de ellas con la imagen congelada, todavía prevalece la duda de si entró o no? Bueno, ante la duda, no se puede validar un tanto.
Por eso pienso que, en este caso, se debería de exonerar de cualquier responsabilidad a los árbitros.
En mi opinión no entró, porque “la pancita” del balón no deja de hacer contacto con la línea de meta.
Sin embargo, la mayor enseñanza de esta jugada radica en que ha quedado demostrado que en el futbol de élite es imperativo que se utilice la tecnología, tal y como se hace en otros deportes, el tenis por ejemplo. Al menos en la línea de meta. El hecho de poner mayor número de jueces garantiza decisiones tan imperfectas como el ser humano.
Negarse a implementar los avances tecnológicos hace que nuestro querido deporte siga viviendo… en la era de piedra.