OPINIÓN
El que ríe al último... es campeón
martes, 14 de junio del 2011
Al inicio de la Serie Final de la NBA aficionados, críticos y hasta apostadores coincidían en que Miami no tendría problemas en superar al finalista de la Conferencia del Oeste, los Mavericks de Dallas.
En el papel tenían a un mejor equipo, habían llegado aparentemente acomplados a los playoffs luego de una temporada regular con altibajos, debido al acoplamiento que requerían sus recién llegadas estrellas. Contaban con jugadores que habían destrozado a sus rivales cuando se lo proponían. Tan solo el hecho de escuchar por separado los nombres de LeBron James, Dwyane Wade y Chris Bosh infunde miedo, ahora teniéndolos juntos realmente causaba pavor.
Habían caminado con calma los playoffs al dejar en el camino a equipos como Filadelfia, Celtcs y Chicago, se suponía que al llegar a la final y enfrentar a un equipo como Dallas, plagado de veteranos, no representaría un problema grande.
Mavericks al entrar a playoffs pasó sin problemas sobre Portland y al tener enfrente a Lakers en la siguiente ronda, parecía que terminaba su camino otra vez en una postemporada. Sin embargo, fue donde comenzaron a dar destellos de esa hambre de triunfo que tienen los equipos que trascienden en la historia. Barrieron en 4 juegos al campeón con todo un Kobe Bryant en su supuesta época dorada. En finales de conferencia superó sin sobresaltos a un equipo motivdo y aguerrido de Oklahoma City.
Era la segunda vez en su historia que la franquicia texana llegaba a los playoffs y casualmente lo hacía frente al mismo equipo que 5 años antes los había dejado vestidos y alborotados, ya que en aquella serie llegaban como favoritos.
El primer juego fue como se esperaba, LeBron y Wade liderando a Miami para superar a Dallas. Pero en el segundo hubo algo, un chispazo que hizo pensar a los Mavericks que si iban a perder, lo iban a hacer muriéndose en la duela y exponiendo su propio físico. Así lo demostró Dirk Nowitzi, pues se mantuvo todo el juego pese a sufrir un desgarro en el tendón del dedo medio de su mano izquierda.
En el tercero Dirk jugó con el dedo entablillado y aún así anotó 34 puntos, pero Dallas finalmente perdió y el alemán llamó la atención de sus compañeros, “¡Necesito ayuda”, declaró a una televisora que le preguntó sobre su dedo, pero en realidad estaba mandando un mensaje directo a su equipo.
Y le funcionó, pues en el cuarto juego perdiendo 2-1 en la serie una gripe invadió su cuerpo y pese a la fiebre que tenía, fue el líder anotador (otra vez) con 21 puntos, pero ahora sí su equipo lo apoyó, sobre todo los jugadores de banca Terry y Barea, con lo que emparejaron la serie.
Pero en el quinto juego LeBron y Wade demostraron ser jugadores de poco carácter y sobre todo inmaduros, luego de que previo al partido se burlaron de Nowitzki al imitarlo y diciendo que sólo fingía sus dolencias del dedo de la mano y de la gripa. Tal vez fue un intento absurdo por quitarse presión, sobre todo de Lebron, quien en el cuarto juego apenas si había anotado 8 puntos y eso que estaba sano.
Con sus declaraciones le picaron el orgullo Nowitzki, que con 29 puntos y una buena aportación de su equipo, sobre todo de Terry se echaron el quinto a la bolsa.
En el sexto partido, se esperaba que las estrellas de Miami reaccionaran para emparejar la serie, ya que jugarían en su propia duela y ante su público, pero esa reacción no llegó.
Nowitzki y Terry le dieron el primer campeonato en sus 31 temporadas de historia a los Mavericks y al final fueron los que no sólo disfrutaron, sino que se riéron en la propia casa de los bromistas LeBron y Wade.