El fracking, y la opinión del Ejecutivo
COMPARTIR
En Coahuila podría estársele abriendo la puerta solo a las opiniones cómodas
El tema no es nuevo. Ya existía, pero no todos fuimos perceptivos.
En julio de 2012, por ejemplo, esta Casa Editorial publicó en SEMANARIO el reportaje Exploran gas shale sin medir riesgos. Ya entonces un ingeniero electrónico y un abogado ambientalista hablaban de la fractación hidráulica, sus riesgos, los mitos y la cruda realidad.
Por aquel entonces, algunos habremos pasado las páginas del suplemento. El problema existía, los expertos lo advertían, pero el tema no estaba en la agenda. Penoso para todos.
Hace algunas semanas comenzó a temblar en Nuevo León. O, quizás, ya temblaba; pero ahora se sintió más, alertó más a la población. Algo sucedió. Allá, algunos académicos de la Universidad estatal advirtieron podría tratarse de una consecuencia del fracking, la fractación hidráulica de la que nos advirtieron en SEMANARIO Javier Valdes y José Ruiz Fernandez hace dos años.
Allá, en Nuevo León, el asunto se puso color de hormiga. El Congreso casi llegó al ultimátum contra su Gobernador, se inundaron las principales páginas de los periódicos y los espacios de radio y televisión. ¿Y en Coahuila? Hoy, como hace dos años, habrá quienes otra vez, pasen las páginas.
O peor aún. Desde la inexperiencia, apareció una voz que pudiese haber desactivado un análisis serio y exhaustivo alrededor del asunto.
Cuando allá en Nuevo León el asunto se ponía caliente, el todavía gobernador de Coahuila declaró: Respeto las posturas ecológicas. No las comparto porque creo que no se ha entendido cómo va a ser, ya no es con explosiones, es con agua, misma que se recicla; esa agua que se inyecta se recupera, esa es la nueva operación.
Así, con una veintena de palabras, el titular del Ejecutivo descalifica una preocupación mundial y la discusión que, haya o no una nueva forma de operar, sigue dándose en otras partes. Para una especialista en el tema, Aroa de la Fuente por ejemplo, el asunto está más o menos así: Esta industria está más basada en intereses y especulación financiera que una real producción y rentabilidad del hidrocarburo mucho menos en un impacto local positivo (VANGUARDIA, marzo 22 de 2014). Hay, pues, tela de donde cortar. Y es saludable oxigenar el diálogo público.
El individuo sobre las instituciones, ése es el problema de los regímenes no democráticos.
El Programa Estatal de Medio Ambiente 2011-2017 dice: Conscientes de la necesidad de atender los problemas ambientales hemos decidido que se haga a través de tres líneas de trabajo; el cumplimiento de la ley, la protección de la biodiversidad y la participación social en el cuidado del ambiente (pág. 5). Lo último, pero no por eso menos importante, la participación social, es la que el todavía Gobernador no comparte porque, dice, las voces en contrario son ignorantes.
Grave responsabilidad tiene el poder Ejecutivo. Mientras que en los documentos rectores de las instituciones se reitera quela participación social en los procesos de conservación del ambiente son de primordial importancia (pág. 10), la persona descalifica y, como consecuencia, dificulta el foro a las voces disidentes.
Hasta esta semana alguien en el Congreso de Coahuila tomó el tema. La propuesta de escuchar todas las voces provino de la oposición. La diputada por UDC puso las cartas sobre la mesa y solicitó al Congreso se abriera a los expertos para tener mayores elementos de decisión. Un reconocimiento por el valor de esta voz solitaria que logró se avanzara contracorriente en la representación del Estado.
Lo importante, ahora, será que el Congreso no se vuelva un amplificador de las voces que apoyan el interés del Gobernador por encima de lo que pudiera ser el interés de quienes viven en Coahuila y sus futuras generaciones. Si en el Congreso abren las puertas a exmandatarios conocedores del tema, que también abra la puerta a las agrupaciones sociales que tienen algo qué decir.
El asunto es complejo y no se puede reducir al chantaje de si no es por este medio, no habrá fuentes de trabajo.
Mientras que en otros lados el fracking se ha prohibido, en Coahuila el Ejecutivo se impone. Mientras que en otros lados el tema de discute y se construyen acuerdos, en Coahuila podría estársele abriendo la puerta solo a las opiniones cómodas.
Así el estilo.
@victorspena
www.victorpena.net