OPINIÓN
El Crowdsourcing
lunes, 17 de agosto del 2009
Vamos diciéndole adiós a las sabidurías convencionales y a los dogmas de fe de los negocios del Siglo XXI. Por lo pronto, jóvenes estudiantes de administración, búsquenle un lugar en el cuarto de tiliches a los textos que aseguran que toda empresa está obligada a emplear y retener en su nómina a las mejores personas.
¡Que no se nos vaya a ir fulanita de tal, la super estrella del diseño! Porque, ¿cuánto nos va a costar entrenar a otra?
La irrupción de Internet y el crecimiento geométrico de la Red 2.0 ha facilitado el desarrollo de un nuevo modelo de contratación del conocimiento, de un nuevo modo de diseñar, investigar, innovar, resolver problemáticas técnicas e informáticas, sin necesidad de sostener enormes inversiones en oficinas, laboratorios, departamentos de ingeniería, sueldos, salarios y pasivos laborales que durante las épocas flacas ponen en peligro la supervivencia de las empresas.
A ese nuevo modelo se le conoce como “crowdsourcing”. Una empresa o cualquier organización hace “crowdsourcing” cuando presenta un “desafío” a las millones de personas que navegan la red 2.0 y ofrece una recompensa al que presente la mejor solución en términos de beneficio-costo.
Se le da el nombre de “desafío” a la demanda por ideas, tecnologías, productos o servicios que un “buscador” (organización) publica en Internet para que un “solucionador” (internauta) concurse en una subasta que se lleva a cabo en un sitio especializado.
Uno de los sitios de “crowdsourcing”, más reconocidos en el mundo científico, es InnoCentive.com que ha publicado los desafíos de gigantes como Colgate-Palmolive.
La multinacional le pagó 25 mil dólares a un científico que, desde su cochera, resolvió el problema de traspasar fluoruro a un tubo de pasta dental sin que el compuesto natural se disolviera en la atmósfera. En este caso, como en el resto de los miles de servicios que ya se ofrecen vía “crowdsourcing”, salen ganando el “buscador y el solucionador”.
El primero resuelve su demanda sin nóminas onerosas, instalaciones, insumos, energía eléctrica, etc.
El segundo genera ingresos con su propia computadora, sin moverse de su casa, en plena independencia laboral y con la oportunidad de contratarse con otras muchas empresas que ya rompieron con los paradigmas del viejísimo Siglo XX.